Un bebé congelado y 200.000 embriones vitrificados

Publicado el 14 de julio de 2013
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Hace unos días conocimos una terrible noticia: la Guardia Civil localizó, tras una denuncia, el cadáver de un bebé en el interior de un congelador en una vivienda. ¿Qué circunstancias llevaron a la madre (¿dónde estaba el padre?) o a otras personas a esta acción? No lo sabemos pero está claro que el entorno  miró para otro lado y la desesperación le llevó a cometer esta locura.

En España se calcula que existen unos 200.000 embriones congelados o vitrificados (que es la técnica que últimamente se utiliza) aunque no existen, curiosamente, datos oficiales. Y yo me pregunto, si cómo demuestra la genética y la biología, la vida se inicia con la fecundación, ¿qué diferencia sustancial  existe entre congelar a un bebé y congelar a un embrión?

La respuesta más evidente es que en las clínicas de reproducción asistida se vitrifican los embriones o se congelan  para después descongelarlos  e implantarlos en el útero y dar lugar a una nueva vida; en el congelador  de la nevera, el bebé ya nacido, muere seguro.

Al margen de que los embriones descongelados no siempre sobreviven ni los procesos de Fecundación in Vitro tienen el éxito asegurado (otro día hablaremos del gran negocio de las clínicas de FiV), la pregunta va más allá de las cuestiones técnicas y su resultado: ¿es digno del ser humano someterse (involuntariamente) a un proceso de congelación o vitrificación? ¿Quién lo decide? ¿Cuánto ganan las clínicas de reproducción artificial con estos procesos? ¿Congelaría Vd. a su hijo si le aseguraran que después de un período de tiempo va a sobrevivir?

Teresa García-Noblejas

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