BalanceEl próximo 31 de julio Profesionales por la Ética cerrará el curso 2010-2011 para dar inicio a unas vacaciones que este año serán un poco más breves a causa del acontecimiento extraordinario de la Jornada Mundial de la Juventud, convocada en Madrid para el 16 al 21 de agosto.

Con este motivo hemos mantenido, como ya viene siendo tradición, un diálogo con nuestro Presidente, Jaime Urcelay, para hacer balance de lo más relevante de estos meses de trabajo y conocer un primer enfoque del curso próximo.

Comencemos por una mirada al entorno. ¿Cuál ha sido su evolución durante este tiempo?

La clave ha sido la crisis económica que, lejos de remitir, se ha agravado en los últimos meses. La situación es verdaderamente dramática pero ha servido, al menos, para poner de manifiesto que detrás del agotamiento de unas formas económicas o productivas, se esconde el fracaso de un sistema de pseudovalores  -afirmado sobre el utilitarismo economicista y el relativismo moral-  que afecta a todas las dimensiones de la persona y de nuestra vida comunitaria. El fenómeno del 15M ha sido, en este orden de ideas, un aldabonazo, aunque una buena parte de sus planteamientos sean cuestionables.

Es patente que el reto está en la humanización de nuestra sociedad y en la recuperación de la dimensión moral del ser humano como clave del desarrollo y de la construcción del bien común. O sea, exactamente el camino contrario del que está empeñado en seguir el Gobierno de Zapatero, que, no solamente no afronta con coherencia decisiones responsables para superar la crisis económica y el desempleo, sino que insiste tozudamente en vías ideológicas de reingeniería social abocadas al fracaso que, además, comprometen derechos fundamentales. Sus dos últimos proyectos de ley  -igualdad de trato y muerte digna- son parte de ese viaje a la destrucción de lo humano y el desprecio de la razón.

Ante el inminente cambio político en España -del que fueron un adelanto las elecciones municipales y autonómicas-  es importante no perder de vista las raíces de la crisis actual y por eso no nos cansaremos de reclamar al Partido Popular, como opción real de gobierno, un claro compromiso con los valores y el cumplimiento de sus promesas en relación con la vida, la familia o la libertad de educación de los padres.

¿Qué destacarías de la trayectoria de Profesionales por la Ética durante este curso?

Por encima de todo, la cada día mayor madurez de un equipo humano capaz de trabajar con eficiencia a partir de una visión compartida y en el que combinamos pensamiento y acción, rigor profesional y coraje, audacia y realismo… O al menos ese es el rumbo que nos hemos trazado y en el que creo que, pese a nuestros errores y limitaciones, seguimos avanzando. Es un enfoque inspirado en el binomio subsidiariedad-solidaridad que, además, dificulta el cáncer de los personalismos y nos proporciona mucha independencia y agilidad. Ese equipo siente además que detrás hay un buen número de socios, amigos y colaboradores que nos sostienen y hacen posibles nuestras iniciativas.

¿Y en la perspectiva de la contribución al bien común?

Nuestro empeño es construir sociedad civil alternativa, porque creemos que sólo así va a ser posible recuperar -frente al estatismo asfixiante-  la responsabilidad social, sin la cual no hay libertad ni auténtico desarrollo. Y no me refiero a un constructo abstracto, sino a una dinámica de participación real en la vida pública que por nuestra parte procuramos centrar en aquellas áreas dónde más está en juego el principio fundamental que mueve a Profesionales por la Ética desde su fundación: la centralidad de la persona y su dignidad inviolable. Por eso nuestros proyectos y campañas tienen ahora como focos más importantes el derecho a la vida desde la fecundación hasta la muerte natural, la libertad de conciencia y, como expresión de ésta, el derecho de los padres a elegir libremente la educación de sus hijos.

Entrevista Jaime Urcelay Julio 2011 b¿Y eso en qué se ha traducido a lo largo de este curso?

Hemos hecho, por ejemplo, un gran esfuerzo en relación con la denuncia del actual proceso de legalización encubierta de la eutanasia en España, en cuyo diagnóstico parece que hemos acertado desde el principio, pese a algunas incomprensiones. Para ello ha sido importantísimo el grupo de trabajo que constituimos el pasado curso y que este año ha presentado significativos resultados a través de la campaña Vida Digna. Estos profesionales -expertos o personas sensibilizadas con el tema-  han hecho un excelente trabajo de seguimiento, análisis y propuestas en relación con la nueva legislación autonómica  -Andalucía, Navarra y Aragón- y de los pasos dados por el Ministerio de Sanidad hasta culminar el actual texto del «Proyecto de Ley reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida», nombre, desde luego, bastante más afortunado que el anterior de «muerte digna».

El trabajo de nuestro grupo de Vida Digna ha sido magnífico durante estos meses pero aún queda mucho por hacer, en concurrencia con otras iniciativas profesionales y cívicas. Confiamos en que el texto del Proyecto de Ley sea modificado en el trámite parlamentario en aquellos aspectos que entran en conflicto con la ética médica y dan cobertura legal a prácticas eutanásicas. Nuestra propuesta es muy clara: ante el proceso final de la vida, propugnamos la universalización de unos cuidados paliativos integrales y de calidad y el respeto irrestricto de la vida digna hasta su final natural. Esto último significa un no al encarnizamiento terapéutico y también un no a las omisiones terapéuticas o la aplicación de sedaciones contrarias a la lex artis médica.

¿Y en educación? ¿Cuál es la situación actual de la lucha contra esta Educación para la Ciudadanía?

La emergencia educativa, en sus diversas facetas, constituye una prioridad. Todo pasa por la educación. Apostamos por la excelencia educativa  -la repercusión política y mediática de nuestro último ranking, por ejemplo, superó cualquier expectativa-  y seguimos apoyando a los padres en la defensa de su derecho a elegir; por eso también les alentamos para que  renueven su compromiso con la educación de sus hijos, sin la cual ésta no tiene solución.

La objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía sigue viva en muchas familias y a lo largo del curso se han ampliado las demandas ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Estamos muy esperanzados de que pueda lograrse una sentencia satisfactoria para la libertad de los padres, en el Tribunal Constitucional o en Estrasburgo. Por eso también a lo largo de este curso hemos tenido especial dedicación a la presencia en espacios internacionales, a través de acciones que no siempre trascienden a la opinión pública pero que son eficaces. Tratamos de ayudar a crear un clima en Europa propicio a los derechos de los padres en la educación, amenazados por realidades como la EpC española y por los programas estatales de «educación para la salud sexual», como puso de manifiesto nuestra campaña sobre los padres encarcelados en Alemania. Creo que estamos dando pasos importantes que tendremos que ampliar en el próximo curso.

Acabas de mencionar el tema de la proyección internacional de Profesionales por la Ética. ¿Cuál es el planteamiento?

Bueno, aunque pueda sonar a tópico no por ello es menos cierto que las grandes cuestiones son hoy globales y normalmente se gestan y se resuelven en instancias internacionales. Es necesario, por tanto, estar ahí en la medida de nuestras posibilidades. Y la clave para conseguirlo creemos que es la participación en redes para la generación de sinergias con otras realidades de diferentes países. El resultado de este tipo de enfoque está siendo espectacular, como se ha visto, por ejemplo, con la Resolución PACE derivada del Informe McCafferty y la segunda y definitiva sentencia del Caso Lautsi.  Son dos logros importantísimos que marcan ya un futuro diferente para la cultura europea. Y en ese futuro queremos estar también nosotros; con mucha modestia y sencillez, pero de manera resuelta. El apoyo que en este curso nos han brindado Luca Volontè y Gregor Puppinck  -dos de los líderes indiscutibles de esta esperanzadora corriente de renovación cultural-   ha representado en este sentido un gran estímulo.

¿Puedes adelantarnos algo sobre el curso próximo?

Tenemos que priorizar y concretar todavía algunas decisiones porque el riesgo es la dispersión de esfuerzos y eso nos preocupa mucho en este momento. Pero por de pronto me gustaría destacar que tenemos en el horizonte inmediato dos hitos muy importantes, uno universal y otro particular.

El hito universal es la próxima celebración en Madrid de la JMJ en torno a Benedicto XVI. Personalmente estoy convencido de que   -como se ha afirmado-  va a ser «un nuevo Pentecostés» que renovará en su raíz la vida cristiana de miles de jóvenes y no tan jóvenes. Sólo a partir de esa renovación de los corazones en el Espíritu, a través del encuentro íntimo con Cristo, es posible construir una nueva humanidad centrada en la verdad de la persona. Por eso creo que también el impacto cultural de la JMJ Madrid 2011 va a ser profundo y que se dejará sentir en la sociedad española.

El acontecimiento particular es el XX Aniversario de la fundación de Profesionales por la Ética que, celebraremos, Dios mediante, el próximo año 2012. Y no es ninguna casualidad que nuestra asociación naciera precisamente bajo la inspiración de una Jornada Mundial de la Juventud  -la de Czestochowa de 1991-  y un líder extraordinario, como fue el hoy Beato Juan Pablo II. A lo largo del próximo curso queremos dar a este aniversario todo el significado que para nosotros tiene y proyectarlo al futuro en un nuevo impulso de servicio desinteresado al bien común. El lema que el equipo fundador de Profesionales por la Ética eligió en 1992  -«Una iniciativa de servicio»-  está cargado de potencialidades todavía inéditas y nuestra responsabilidad es desarrollarlas.