8 de marzo. La dignidad de la mujer no se vende

Publicado el 7 de marzo de 2026
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Este 8 de marzo queremos alzar la voz en defensa de la dignidad de la mujer. Si ésta no se protege, cualquier otra reivindicación carece de sentido. Por ello, queremos denunciar las prácticas que reducen a la mujer a una visión utilitarista y atentan contra su valor intrínseco como persona.

Vientres de alquiler

Constituye una forma de instrumentalización que reduce la maternidad a un servicio que se presta, y convierte al hijo en un objeto de venta. Se trata de una nueva forma de explotación de la mujer por su capacidad de ser madre, y de tráfico de personas que convierte a los niños en productos comerciales.

Abogamos por la prohibición total de esta práctica. Y como primer paso, proponemos una vía sencilla y eficaz para acabar con esta práctica: No permitir la inscripción en el Registro Civil de la filiación de los niños nacidos de vientres de alquiler a nombre de los compradores, ya que funcionaría como medida de carácter disuasorio reduciendo radicalmente el negocio y la explotación que comporta la maternidad subrogada.

Prostitución y pornografía

La hipersexualización omnipresente en la cultura actual la ha hecho derivar la prostitución en la oferta de la pornografía, que presenta al ser humano como un objeto de placer, aún a costa de su humillación. Esto hace aumentar la demanda de los consumidores, quienes siguiendo los patrones del contenido pornográfico, pueden llegar a normalizar el abuso sexual de las victimas, lo que facilita la posibilidad de ejercer violencia contra otros seres humanos.

Las mujeres y las niñas no pueden seguir siendo consideradas objetos. Mientras la industria de la prostitución, pornografía y la cosificación de la mujer en medios de comunicación continúen siendo aceptadas, seguirá existiendo un cliente que sostenga un sistema basado en la explotación, llevando a la muerte física y psicológica de millones de víctimas.

Por tanto:
Manifestamos, una vez más, que el 8M no tiene sentido si la dignidad de la mujer no está en el centro de las reivindicaciones, y por ello, alzamos nuestra voz para detener estas prácticas de violencia contra la mujer.