Cartel Pelicula La ultima cima - infinitomasunoCrónica de la película «La Última Cima», de Juan Manuel Cotelo. Imprescindible. Actual. Revolucionaria.

Crucificar a un cura. No, no, yo voy a hablar bien de los curas. ¡Siempre metiéndote en líos, señor director!

La muerte es una puerta, no seas tonto, y mira lo que hay del otro lado, que es lo que importa.

Quiero morir en la montaña.

Tengo cincuenta profesiones, pero la primera de todas es ser sacerdote.

«Teólogo, filósofo, sacerdote, ¿en qué orden, Don Pablo?
Primero, sacerdote; segundo sacerdote; y tercero, sacerdote»

Ya no me pertenezco.

Hizo silencio en la homilía y dijo: «Un momento de silencio para escuchar a ese niño llorando». Y todo el templo se puso a escuchar. Y él desarrollo la homilía a partir de ese llanto, porque hay que hacerse como niños para entrar en el Reino de los Cielos.

«Pater, he matado a mi padre» «¡No pasa nada! ¡Estupendo!» «Y a mi madre». «¡Ánimo, fenomenal!, lo importante es que empieces de nuevo!»

Humilde. «El honor es mío»; «Me harías un enorme honor si me dejáis comer en la cocina». Por el suelo tirado con los niños, como uno de ellos.

Alegre. Siempre sonriendo, siempre animando, siempre dando el sentido a las cosas.

Así era Pablo Domínguez, un cura. No se pierdan la película «La última cima». Primeros planos, rostros vivos, palabras al corazón. Amigos, hermanos, padres, compañeros, nos hablan del hombre y del sacerdote. ¡Cuanta gracia de Dios! Vayan hoy mismo, para que no la retiren de los cines.

Fabián Fernández de Alarcón