Estudio

«JP es el pequeño de cuatro hermanos. Está en 5º de Primaria (10-11 años) y, al igual que sus hermanos, sale de clase cuando la asignatura que se imparte es Educación para la Ciudadanía…».

Este es comienzo del relato del testimonio de María José, madre objetora a EpC, que ha recogido el semanario ALBA. Es una entre muchas historias sencillas que afectan a cientos de padres en toda España,  a los que muy pocos prestan atención pero cuyo gesto encarna una grandeza que no puede dejar de interpelarnos.

 

UNA AUTÉNTICA LECCIÓN DE CIUDADANÍA

Alba (14 al 20 de mayo de 2010)

JP es el pequeño de cuatro hermanos. Está en 5º de Primaria (10-11 años) y, al igual que sus hermanos, sale de clase cuando la asignatura que se imparte es Educación para la Ciudadanía.

Es el delegado de su clase, así que aprovecha el tiempo esta materia para estudiar, hacer deberes o reunir al Consejo de curso. Su expediente de notas de las dos primeras evaluaciones es un reguero de sobresalientes  -en todas las asignaturas, salvo en Educación para la Ciudadanía, que figura con un ‘no calificado’-  que demuestra su valía como estudiante.

Respecto a su papel como ciudadano, seguramente los defensores de EpC dirían que su inasistencia a clase deja algunas lagunas en su formación. Sus padres, en cambio, tienen claro que niños como JP son los únicos capaces de generar un verdadero cambio social.

“Ellos ha  aprendido en sus carnes que la libertad hay que defenderla con valentía, sin complejos, y saben ya, con 10 años, asumir sus responsabilidades ciudadanas con coraje y generosidad”, dice su madre María José Ortiz en una carta homenaje al pequeño de sus hijos.

A él y a los miles de niños objetores y padres de toda España que luchan por la defensa de sus valores. A aquellos “padres e hijos que han sido acosados, malentendidos o ignorados por situarse en la vanguardia de la defensa de los derechos educativos”.

María José Ortiz reconoce que la lucha no es fácil, pero está convencida de que la victoria recaerá del lado de la justicia, la verdad y la coherencia y que algún “gobernante sensato caerá en la cuenta del papel clave de los padres, sus derechos y sus responsabilidades en el terreno de la educación”.

Hasta entonces, seguirá luchando por “lo más valioso”, por sus hijos, segura como está de que ellos, “protagonistas valientes de hoy, están escribiendo ya el mañana”.

¿No es esta familia un ejemplo de ciudadanía?