AlfayomegaPublicado en Alfa y Omega, 20-5-2010.

Las mismas cartas sobre la mesa

Después de que el Pacto educativo haya quedado frustrado por la oposición de la mayoría de grupos parlamentarios, el Ministerio se ha comprometido a alcanzar acuerdos puntuales para mejorar el sistema. Y los padres avisan: aunque el texto del Pacto había excluido estos asuntos, Educación para la ciudadanía, Educación sexual y la clase de Religión tienen que ponerse de nuevo sobre la mesa.

Después de que la Secretaria General del PP, doña María Dolores de Cospedal, y el ministro de Educación, don Ángel Gabilondo, dieran por finiquitado el Pacto escolar, el Ministerio se apresuró a decir que los pasos dados no habían sido en balde y que las propuestas incluidas en el documento del Pacto se convertirían en acuerdos puntuales para mejorar nuestro sistema. Algo que, lógicamente, asociaciones como CONCAPA, COFAPA, CECE; FE-USO o FERE aplaudieron, con la esperanza de que, por fin, se den pasos para mejorar el deficiente sistema educativo español.

Religión, discriminada

Sin embargo, las voces que más se han afanado en todo este tiempo por defender la libertad de educación vuelven a poner sobre el tapete tres cartas que el ministro Gabilondo se había empeñado en excluir del Pacto: Educación para la ciudadanía, Educación sexual y la clase de Religión católica.

En este nuevo escenario -que no es sino el mismo que hace sólo unos meses-, la plataforma asturiana Religión en la escuela y la Federación de Enseñanza del sindicato USO han alzado la voz para denunciar la discriminación que sufren aquellos alumnos que eligen la asignatura de Religión católica en el Principado. Con un agravante: ésta no es una cuestión regional, sino que los abusos que denuncian ambas asociaciones se repiten a lo largo y ancho de nuestra geografía, con independencia de qué partido político gobierne en la Comunidad Autónoma. Así, FE-USO y Religión en la escuela señalan que hay centros que, en Bachillerato, imponen la clase de Religión fuera del horario ordinario (a primera hora, a séptima o por la tarde), cosa que no ocurre con ninguna otra materia. Además, al situar la asignatura en ese horario, la hacen incompatible con el transporte escolar del que dependen muchísimos alumnos en determinadas localidades asturianas.

Y no sólo eso: como Religión no tiene asignatura alternativa, quienes no se matriculan deben recibir Atención educativa, esto es, que haya profesores ocupándose de ellos mientras estudian. La realidad, denuncian ambas asociaciones, es bien distinta: las faltas de asistencia a Atención educativa no se registran o no tienen efecto académico, las ausencias de los alumnos de los grupos donde no se imparte Religión no quedan registradas, y se solicitan autorizaciones paternas para que los alumnos no matriculados en Religión se puedan ir a casa, sin que, de nuevo, se registre la ausencia. Con esta suerte de prebendas, la presión de unos alumnos sobre otros no se hace esperar, para que toda la clase se pueda ir antes a casa, en lugar de tener que esperar una hora en la biblioteca. Los abusos rozan incluso la negligencia: en algunos centros no hay profesores asignados a Atención educativa -por lo que los alumnos se quedan solos y sin control de ningún adulto-, o bien los equipos directivos convocan claustros de profesores a séptima hora, e impiden al profesor de Religión dar su clase.

La objeción sigue firme

Pero no es sólo la clase de Religión católica la que exige una pronta solución. Los acuerdos anunciados por el Ministerio deben incluir la negociación con los padres objetores a Educación para la ciudadanía, y retirar la propuesta de impartir Educación sexual, «porque atenta contra los derechos de las familias y porque la lucha de los padres sigue viva», tal y como denuncia don Jaime Urcelay, padre objetor y Presidente de Profesionales por la Ética, una de las asociaciones más críticas con las políticas educativas del Gobierno. «Hay una enorme voluntad de lucha dentro del movimiento objetor -añade-, y hay muchísimos padres que han anunciado que van a seguir peleando, por una vía o por otra, para que los derechos de sus hijos no sean pisoteados».

Razones no le faltan al señor Urcelay al hacer extensiva la objeción de conciencia a la anunciada Educación sexual: algunos medios han hecho público estos días que en el Instituto Juan de Herrera, de San Lorenzo de El Escorial, en Madrid, tanto el curso pasado como éste, se han impartido ya talleres de sexualidad, en el que los menores debían responder cuestiones como éstas: ¿Se puede perder la virginidad con preservativo?; o Me han dicho que cuando se rompe el condón es bueno «pillarse un buen pedo» para no quedarse embarazada, ¿es verdad?

Ahora, el Ministerio ya no podrá excusarse en la viabilidad del Pacto escolar y en lo espinoso de estas cuestiones para no poner fin a semejante atropello de los derechos de padres y alumnos.

José Antonio Méndez