fotograma-300Vivimos tiempos revueltos en el plano económico, institucional y político. Tiempos que invitan al nerviosismo y a la búsqueda del corto plazo. Pero los padres objetores, padres por la libertad de educación, trabajamos a medio y largo plazo porque buscamos la recuperación y consolidación de las libertades que, legislatura tras legislatura, nos están siendo arrebatadas.

Somos conscientes de que, siendo más arduo, es más eficaz promover los cambios legislativos necesarios para dotar de estabilidad a las libertades. Otros enfocan su actividad en arrancar promesas o privilegios que protejan sus intereses. Pero esta estrategia, además de insolidaria, permite la instalación de una legislación estatalista que ahoga las libertades una tras otra.

Pactar beneficios que supongan una excepción a la ley es, en definitiva, pan para hoy y hambre para mañana. Si somos sujeto de derechos y libertades, hemos de hacerlos valer. Aunque sea más cómodo buscar una gatera para eludir las responsabilidades. Pero estaremos transmitiendo a las futuras generaciones un espíritu de servilismo y picaresca que les hará más débiles que nosotros dejándoles a los pies de los caballos totalitarios.

Hemos reclamado nuestros derechos ante los tribunales autonómicos, ante el Supremo, el Constitucional, el de Estrasburgo y ahora hemos llegado a la ONU. Y nadie nos va a parar porque las libertades son algo por lo que merece la pena empeñar la vida.

Mariano Bailly-Baillière Torres-Pardo