Misa de la Familia Madrid 02012011La Plaza de Colón de Madrid volvió a congregar ayer a cientos de miles de personas para  -más allá del esencial significado religioso del acto-  testimoniar públicamente la vitalidad de la familia y que  ella es  -como rezaba el lema del acto, organizado por el Arzobispado de Madrid-  la ‘esperanza de Europa‘.

Los diarios ABC (‘El valor de la familia’) y La Razón (‘Madrid, capital europea de la familia‘), entre otros medios, han dedicado esta mañana su portada y un buen número de páginas al significado de este magnífico acontecimiento, que ya empieza a institucionalizarse, año tras año, Navidad tras Navidad, como la gran fiesta de la familia.

No han faltado, sin embargo, quienes, con el insulto y la difamación, han tratado inutilmente de enturbiar su desarrollo, dividir y enfrentar a quienes necesitan estar más unidos que nunca y, en definitiva, provocar y manipular. La edición del ‘Domingo’ de ayer de El País o las declaraciones de la dirigente del PSOE Elena Valenciano son un buen ejemplo de ello.

Dos singulares sacerdotes, el escritor Santiago Martín (‘Provocación’) y el periodista Manuel María Bru (‘La cruzada de El País’), se han referido a estas provocaciones en sendos artículos -publicados, respectivamente, en La Razón y la COPE–  que por su interés reproducimos a continuación.

Leer el editorial de ABC ‘En defensa de la familia’ (03/01/2011).

Leer en ABC  el artículo de Benigno Blanco ‘Una sociedad sostenible’ (03/01/2011).

Leer en ABC el artículo de Alfredo Dagnino ‘Esperanza para el mundo’ (03/11/2011).

PROVOCACIÓN

Santiago Martín

(La Razón, 02/01/2011)

Miles de familias se reunieron ayer en Madrid para celebrar la Santa Misa y expresar, de forma pacífica y festiva, su convicción de que el futuro de la humanidad pasa por la supervivencia de su «nicho ecológico», que es precisamente la unión de un hombre y de una mujer, eso que llamamos simplemente «familia», sin más adjetivos. El cardenal Rouco fue muy cuidadoso en no hacer descalificaciones que pudieran herir a nadie, aunque no por ello dejó de exponer claramente los riesgos a que se enfrenta la principal institución humana.

Los ataques y los insultos los pusieron otros. Los de siempre. La portavoz del Comité electoral del PSOE, horas antes, había acusado a la jerarquía eclesiástica de ser «enormemente misógina». Y el abogado del Estado que defiende la obligatoriedad de Educación para la Ciudadanía ha afirmado que los padres no tienen un derecho absoluto a la educación de sus hijos, como si fuera un monopolio, sino que ese derecho le corresponde al Estado. Todo esto tiene sólo un nombre: provocación. Los socialistas saben que están perdidos y buscan el enfrentamiento con la Iglesia. Creen que así evitarán que se les vayan por la izquierda los votos de los desencantados con su política económica.

Ponen el trapo a los obispos para ver si entran, para ver si responden. Afortunadamente, éstos están avisados. Por eso el cardenal Rouco fue ayer exquisito. La respuesta no debe venir de los obispos, sino de los laicos: yendo a los tribunales a defender los derechos de los padres y a objetar contra la manipulación ideológica de los hijos. Y también haciendo campaña, persona a persona, para que no se vote a estos «dictadores del relativismo».
http://www.larazon.es/noticia/8600-provocacion#comentarios

LA CRUZADA DE EL PAÍS

Manuel María Bru

(COPE, 03/01/2011)

Ayer, con ocasión de la multitudinaria celebración de la misa de las familias en la madrileña Plaza de Colón, El País sacó un vomitivo dossier cargado de injurias contra la Iglesia Católica. Da igual que los católicos celebren públicamente su fe o que, como sociedad civil, quieran defender el valor de la vida y la familia. Si salimos de las sacristías entonces estamos en actitud de cruzada. Y si con Franco tocaba repetir lo de la conspiración judio-masónica, ahora lo que toca es difundir que hay una “cruzada ultra-católica”, porque, además, para los medios del grupo Prisa, no existimos los católicos, ya que todos nosotros lo que somos es “neoconservadores” y “ultra-católicos”.

Los poderes de este mundo son todos efímeros. Cuanto más se consideren imprescindibles, salvadores, mesiánicos, y “semidioses”, más fuerte es el golpe de la caída. En los años de los primeros gobiernos socialistas a su presidente le llamaban “dios” todos en su partido y en las administraciones del Estado. En aquellos años a su lado creció otro imperio, otro poder, un poder mediático que servía a ese mismo culto, pero que tenía aspiraciones mesiánicas por si mismo. Esa gran empresa mediática ahora en crisis y en transformación, mantiene en cambio sus esencias ideológicas.

Cuando nació el periódico El País, buque insignia de ese imperio, quiso ser el medio de comunicación del cambio, sin reminiscencias del anterior régimen. Pero en cuanto el que durante más de veinte años presidió con mano de hierro esa empresa se hizo con ella, puso al frente de ese buque a quienes durante aquel régimen habían aprendido y participado en la política mediática del totalitarismo, la de criminalizar a todos aquellos que piensan distinto acusándoles de lunáticos e involucionistas. Lo de “yo soy el único progresista” ya lo decían los comunistas y los nacionalsocialistas. Ese diario, solo aparentemente plural, sigue siendo un panfleto antidemocrático. Nunca respetó a quienes disienten de su línea editorial, que en España ha llegado a convertirse, por el poder de su difusión, en el pensamiento único dirigido por la que Hermann Tertsch ha acusado de ser una auténtica secta.

Siempre ha sido penosa su patológica xenofobia contra los católicos, pero más triste aún es que en estos treinta cuatro años desde la Transición y la creación de esa empresa, no hayan aún cambiado de mentalidad, y sigan creyendo que la democracia es sólo un “escenario” distinto para la imposición política, educativa y mediática de su pensamiento.

http://blogs.cope.es/diosesprovidente/2011/01/03/la-cruzada-de-el-pais/