A la espera de sentencia, he aquí algunas reacciones de padres objetores de las que nos llegan por correo a diario. Son la antesala del II Encuentro Nacional de Objetores a Educación para la Ciudadanía, un encuentro que tendrá lugar el próximo 28 de febrero en la Universidad Francisco de Vitoria de Pozuelo de Alarcón (Madrid).

En otro post hablaremos del encuentro. Ahora, los testimonios.

Leonor Tamayo

No estoy dispuesto a que el Gobierno le diga a mi hijo lo que debe sentir, o cómo debe pensar. Lucharé con todas las armas de que disponga legalmente contra esta imposición totalitaria. Si hay que ir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, sea. Mientras tanto, intentaré por todos los medios que ni mi hijo ni ningún otro niño sufra este lavado de cerebro mal llamado Educación para la Ciudadanía. Mientras tanto, como decía Winston Churchil: De derrota en derrota hasta la victoria final.

 

David González Gutiérrez, Lugo.

 

Aunque el comunicado de prensa del TS anunciando el fallo, tuvo en un primer momento diversas reacciones, (unos nos lo esperábamos, a otros les cogió por sorpresa), pasados los primeros momentos, lo que parecía una adversidad se convirtió en una gran victoria. Estamos muchos más motivados y esperanzados que antes, vamos por el buen camino, y si en algo nos hemos equivocado cuando tengamos la Sentencia en nuestras manos, corregiremos los errores de forma, y seguiremos como siempre ADELANTE, porque defendemos un derecho que como padres responsables, no estamos dispuestos a dejar en manos de otros.

 

María Emilia García de Blanes. Córdoba.

 

Hace un año justo que comencé como coordinadora de la Plataforma Toledo Educa en Libertad.

 

Un año después de un cúmulo de experiencias maravillosas, el Tribunal Supremo me dice que no tengo derecho a objetar por educación para la ciudadanía, que «no  ha lugar»  el que yo elija libremente la educación moral y religiosa que quiero dar a mis hijos.

Pues bien, señores, yo les digo que esta madre va a seguir en el camino por la libertad, con sus hijos, por sus hijos y por los hijos de tantos padres valientes que he tenido la oportunidad de conocer y de los que les aseguro muchos tendrían que aprender de ellos.

Los padres hemos caído en la cuenta de que en la sociedad se tiene que oír nuestra voz. Que basta ya de conformarnos con cómo están las cosas. Este movimiento es imparable y, a pesar de una sentencia «supuestamente» desfavorable del Tribunal Supremo, nos sentimos más fortalecidos. Precisamente por ésto, porque no estamos solos, somos muchísimos, más de 52.000, la sociedad ha despertado y ningún poder político lo va a poder parar.

 

Cristina Rodríguez. Toledo.