Más al norte, en Burgos, ya se cuenta con la lluvia, o incluso la nieve. Para su concentración, en la Plaza Mayor, han solicitado al Ayuntamiento una caseta para resguardar la megafonía. Esa misma caseta la emplearán, el próximo fin de semana, para informar sobre la convocatoria. Cuando los medios locales no hacen mucho caso, hay que salir a la calle a hacerse oír, explica don Javier Fernández, el coordinador.

La organización de esta concentración hace honor al concepto de redes locales. Además de sus 15 voluntarios, sobre todo adolescentes y padres de familia, han contado, por ejemplo, con el apoyo de Burgos Educa en Libertad y de la comunidad evangélica. Para conseguir fondos, los voluntarios han recorrido los comercios, y unas religiosas han ayudado recaudando dinero entre sus amigos. «Cuando se presentan las cosas con sencillez, la gente se va involucrando», explica Javier. Ellos también se hacen eco de iniciativas similares. «Lo fundamental es crear cultura de la vida, por cualquier medio lícito»; y lo están consiguiendo: «Hace poco vino Jaime Urcelay, de Profesionales por la Ética, a dar una conferencia sobre educación sexual, organizada por los padres objetores. Normalmente, a estas cosas van unas 30 o 40 personas. Pero juntamos 150», gracias a una labor de promoción conjunta.

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