eurosTodavía no he podido reaccionar ante las declaraciones de las dos «grandes» (supuestamente) asociaciones de padres de alumnos de muy distinto signo. Anunciaba el Gobierno los recortes en educación y ambas asociaciones clamaban…  ¿por la libertad y a calidad de educación?, ¿por el temor a que los más desfavorecidos no pudiesen tener acceso a estudios? ¡No!, clamaban asustados porque los recortes van a afectar a las propias asociaciones. A mi esto de que los padres tengan adscripción obligatoria en una determinada asociación de padres de alumnos según vayan a un colegio público o concertado me recuerda cada vez más al sindicalismo vertical o al monopolizado por los sindicatos de clase.

¿Qué representatividad real tienen esas asociaciones? ¿Qué servicios prestan a lo padres? ¿Defienden de verdad los derechos de los padres o son correas de transmisión de la mano que les da de comer? ¿Por qué tienen que vivir del erario público si de verdad son tan útiles a la sociedad? ¿No tienen socios que les financien? ¿Por qué?

Creo que la crisis puede tener efectos positivos en la racionalización del gasto público y en la revisión de determinados costes a cargo de todos los contribuyentes. Las asociaciones subvencionadas por sistema son un ejemplo claro de los tentáculos del estatalismo. El problema es que a muchos les encanta y otros quizá vivan de ello. Pero quien pierde es la sociedad… y la libertad.

Teresa García-Noblejas