gabilondoA varios meses del nombramiento del Sr. Gabilondo al frente del Ministerio de Educación, los padres objetores a EpC albergamos ya pocas dudas y esperanzas acerca de su talante de diálogo que con tanta prisa aireó a los cuatro vientos. Su negativa a recibirnos, después de que lo hayamos solicitado hasta en tres ocasiones en las últimas semanas, sólo nos deja dos posibilidades:

  • La primera, que su nombramiento haya sido un mero cambio de imagen (después de la deplorable actuación de sus predecesoras) y, más allá de las apariencias, su intención no sea otra que la de llevar a cabo, al margen de los padres, el proyecto de manipulación ideológica del Partido Socialista, atentando gravemente contra la libertad. Todo ello con la connivencia de aquellos que han decidido considerar la educación como moneda de cambio a utilizar en favor de sus intereses particulares (gobiernos autonómicos, sectores de la judicatura, administraciones, sindicatos, asociaciones…).
  • La segunda posibilidad que nos queda es pensar que tuvo una incipiente intención de diálogo que quedó inmediatamente sofocada por Gobierno y el Partido Socialista que lo sustenta, lo que inmediatamente nos sitúa en la tesis de que su margen de maniobra es mínimo.

Cualquiera de estas dos posibilidades es nefasta. Como en otras circunstancias a lo largo de la historia de España la sociedad civil se ha levantado ante esta intolerable intromisión del Estado en el ámbito familiar, que más allá de la imposición de EpC, pretende un cambio cultural de largo alcance, destructor de la vida y del hombre, mediante la manipulación de las conciencias de los españoles desde la infancia.

Inmaculada López