PUBLICADO EN LIBERTAD DIGITAL, 3-9-2008

P. Pero usted no objetaría Matemáticas o Lengua.

R. Efectivamente.

P. Porque no lo permite la ley…

R. No, por puro sentido común. Porque quiero que estudien Matemáticas y Lengua, y no otras cosas. La objeción de conciencia es un derecho de las personas. Se pueden objetar algunas leyes como ésta por problemas de conciencia. Y luego son los tribunales los que tienen que tomar la decisión. En este asunto sí me parece justificado. A mí me importa la educación de mis hijos y hay cosas que no me gustan. Y si puedo objetar, porque es un derecho que existe y me asiste, lo voy a hacer.

 

En la entrevista publicada el pasado domingo 31 de agosto en El País, Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular (al menos hasta la fecha), declara entender perfectamente las motivaciones de los objetores de conciencia a Educación para la Ciudadanía, pero incluso va más allá. Entiende que en el caso de EpC sí está justificado objetar, que le importa la educación de sus hijos y “hay cosas que no me gustan. Y si puedo objetar, porque es un derecho que existe y que me asiste, lo voy a hacer”.

 

¡Bienvenido al club, Don Mariano! Ya somos más de 45.000 los objetores conocidos a dicha asignatura, en efecto porque nos importan nuestros hijos, y en efecto por que EpC no nos gusta. Y no nos gusta porque pretende formar la conciencia moral de nuestros hijos, porque se articula como un conjunto de cuatro asignaturas adoctrinadoras que imponen obligatoriamente una concepción de la vida, de la sociedad, de la familia, de los valores, con la que no estamos de acuerdo.

 

Pero ándese con cuidado, Don Mariano. No sé dónde están escolarizados sus hijos, pero por si acaso me permito adelantarle las siguientes advertencias:

 

  • Si están escolarizados en Andalucía o Galicia, o en cualquiera de las comunidades autónomas actualmente gobernadas por el PSOE, dé usted por seguro que su hijo será suspendido. Probablemente no tenga consecuencias, porque la LOGSE y la LOE permiten pasar con varios suspensos, e incluso obtener el título de graduado escolar al final de la ESO. Pero es desagradable tener que explicar al hijo que de ese suspenso (y no de otros) hay que estar orgulloso. El problema es que a veces no se conformarán con suspenderle, sabe usted: en Andalucía algún cargo público y la propia CEAPA piden pena de cárcel para usted, en Cataluña incluso alguno sugiere que es usted un rebelde civil, en Aragón o Extremadura llamarán a su hijo “dogmático intransigente” y le prohibirán hablar en la tutoría “por ser católico”.
  • Si están escolarizados en La Rioja, estése tranquilo porque el gobierno autonómico del Partido Popular acaba de comunicar a los padres que tienen derecho a objetar en conciencia y que sus hijos no serán obligados a entrar ni serán suspendidos, mientras dependa de su administración hasta sentencia en firme del Tribunal Supremo;
  • Si están escolarizados en la Comunidad Valenciana, que se lo explique su conmilitón Font de Mora, consejero de Educación, porque yo me equivocaré al explicárselo. En principio se ha articulado una “opción B”, aunque sólo para 2º de ESO, con lo que su hijo está vendido en los otros cursos; aunque no, porque puede hacer un trabajo; pero sí, porque está recurrido en el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad; pero no, porque se impartirá en inglés y no se enterará de nada; pero sí, porque muchos centros y profesores se han negado a impartirla en esa lengua y editoriales a publicar los textos, …; en fin, un lío. Le recomiendo que por tanto su hijo objete y no asista a ninguna clase de EpC, en ninguna de sus opciones ni lenguas: así su hijo no correrá riesgo de adoctrinamiento, que es de lo que se trata.
  • Si está escolarizado en Castilla y León, que sepa que el consejero del Partido Popular, el Sr. Mateos, le entiende y le respeta, pero que comunica a los centros que le suspendan oportunamente. Es lo que tiene el cariño de los cobardes. Mantiene que ellos han adaptado los contenidos, pero oculta que han sido recurridos por el ministerio, precisamente por pulir los contenidos ideológicos, no siendo competencia autonómica. Y ¡cuidado!, si presentó usted su objeción a lo largo del año pasado, le habrán hecho un requerimiento durante este verano, estando usted de vacaciones en Pontevedra, para que se le pasen los plazos para recurrir y dejarle vendido. Lo que le habrán requerido es que justifique que su hijo es suyo (sí, no se ría, no es una ofensa a su señora) y que está escolarizado en el centro donde objeta. Vamos, es como si para empadronarse le piden a uno copia del padrón. ¡Tiene bemoles!, ese tipo de artimaña la vimos el verano pasado en Castilla-La Mancha y Andalucía, y evidentemente no se sostuvo.
  • Algo similar le ocurre si su niño estudia en Navarra, el consejero le quiere y le aprecia, y hasta objetaría como usted, pero le deja vendido ante los leones para que “pierda” usted sólo la batalla.
  • Si está escolarizado en Madrid o Murcia, agárrese los machos y mantenga su objeción. La consejería correspondiente le apoya, le comprende, le dice que no se preocupe que no le obligarán a entrar en clase ni será evaluado. Pero de las palabras a los hechos hay más distancia que de la Tierra a la Luna, porque así llevamos un año y… nos siguen comprendiendo. Aguante un poco que con suerte de aquí a que empiece el curso tal vez lo comunique convenientemente en orden, circular o decreto a los centros, y entonces su consejería de educación se habrá posicionado en defensa de los derechos de conciencia y de la libertad ideológica y de educación. Pero por ahora, aguante su objeción, Don Mariano, y que su hijo no entre en clase.

 

Poco más le puedo decir, Don Mariano. Esté usted tranquilo y tranquilice a su señora de mi parte, que llevamos casi 40 sentencias y muchos más autos, en su mayoría de medidas cautelares, que nos dan la razón: en Andalucía, en Castilla La Mancha, en Aragón, en La Rioja, en Asturias incluso.

 

Por último, no quiero dejar de advertirle que no se crea que va a recibir más apoyo moral si su hijo está en un centro privado o concertado, o de ideario católico. Por desgracia, no es necesariamente así, los padres nos hemos quedado muy solos en esta batalla por nuestra libertad y por el alma de nuestros hijos. De hecho, en muchos centros adscritos a FERE (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza) le invitarán a declinar la objeción, la guardarán en el cajón sin cursarla, le amenazarán con el suspenso y la no titulación (algo que como ya le he dicho es falso en Primaria y Secundaria), le invitarán a sacar a sus niños del centro por estar objetando al ideario (porque supuestamente van a adaptar la asignatura al mismo, no sabemos en virtud de qué derecho, contra la realidad de que ni a las autonomías les está permitido, y contra las amenazas de sindicatos y cuerpo de inspectores). Si su hijo está escolarizado en un centro religioso católico, es posible que intenten obligar a su hijo a entrar (vulnerando su derecho y deber como padre), que le pongan de cara a la pared (como un centro de Valladolid), que le llamen de todo, al fin y al cabo.

 

Don Mariano, mucho ánimo. Esta es una lucha dura, pero parte del trabajo está ya hecho. Y no está usted sólo, somos ya muchos los padres y las instituciones de la vida civil que estamos comprometidos en esta tarea tan hermosa. Si tiene usted algún problema como los referidos (con su centro, con el profesor o con la administración) no dude en acudir a la red de abogados y procuradores que de manera generosa y desinteresada hemos articulado por toda España.

 

Y si es usted católico, como dice en la misma entrevista en El País que justifica esta carta, rece usted mucho para que al final venzamos, pídale a sus pastores que le apoyen como lo están haciendo, y dé gracias a Dios por darle la oportunidad de defender activamente el don más sagrado que ha puesto en sus manos: el alma de sus hijos.

 

Fabián Fernández de Alarcón, secretario general de PROFESIONALES POR LA ÉTICA.