Esto de ser objetores a Educación para la Ciudadanía, es bastante desagradable. Por una parte nuestros hijos viven una situación excepcional que les señala frente al resto de compañeros, al no entrar a esa clase; por otro, aunque sea de un modo conjunto, como miembros de un colectivo, numerosos medios de comunicación nos pintan y califican como lo que no somos: fachas, retrógrados, integristas…hasta «contumaces», metiéndonos en el mismo saco que a los proetarras. MI mujer y yo, como estamos convencidos que tenemos la razón, que es nuestro derecho y nuestra obligación como padres la educación moral de nuestras hijas, y que es nuestra obligación oponernos por todos los medios a que las adoctrinen con criterios y principios contrarios a los nuestros, pues seguiremos en la batalla de la Objeción de Conciencia a la asignatura hasta donde haga falta. Esperamos conocer la sentencia que el Supremo ha dictado estos días pasados, que por lo que dice la prensa, sienta una doctrina favorable a nuestra posición; esperamos conocer las sentencias de nuestros propios recursos y confiamos en que nos resulten favorables; si no lo fuera, iremos al Constitucional, a Estrasburgo, a la ONU o a donde haga falta.

 

Luis Dorado Estrada, padre objetor de Asturias. Afectado por el fallo del Tribunal Supremo hecho público el pasado 28 de enero

 

Este Gobierno no se da cuenta de un dato fundamental en esta lucha: no tiene como enemigo al PP y no tiene como enemiga a la Iglesia. Sus enemigos son decenas de miles de padres y resulta que están muy acostumbrados a perder batallas ( la educación de los hijos es así), pero tienen más que comprobado que con constancia y con las ideas claras se acaban ganando las guerras. Cuando este Gobierno desaparezca, los padres seguiremos aquí, y habremos vencido porque luchamos por lo que más nos importa en esta tierra: nuestros hijos…¡¡¡

 

Victoria Urbina, madre objetora de Madrid

 

Como madre objetora, con prudencia y sentido común, esperaré a que los expertos  lean e interpreten los fundamentos jurídicos de la sentencia, pues aunque sí conocemos el fallo, todavía no los condicionantes que el Tribunal Supremo pone a Educación para la Ciudadanía, y que por lo que sabemos, tiene mucho que ver con su contenido.

 

Esto es una carrera de fondo, no es el final del camino, ni mucho menos, es un conflicto por la libertad, y para recorrer un camino, hay que tener una motivación: nosotros la tenemos. Sólo la responsabilidad y el amor a nuestros hijos, nos lleva a no perder la perspectiva. Estamos curtidos en esfuerzo y sacrificio..¿Quien dijo que educar era fácil? Ante las dificultades se sale reforzado, por eso, conscientes de nuestros derechos fundamentales, no estamos dispuestos a que una norma jurídica se extralimite e intente suplantar a los padres en la educación moral de nuestros hijos.

 

 

Marta Carmona Soriano, madre objetora de El Puerto de Santa María

 

Quiero denunciar ante la opinión pública la enorme soberbia y la falta de respeto de la Ministra de Educación de «este Gobierno» de España cuando se atreve a grabar una respuesta a la sentencia del Tribunal Supremo, cuando esta sentencia todavía no se ha publicado, incluyendo actuaciones concretas para con los objetores y además se atreve a hacerlo dos días antes de que el Tribunal Supremo llegue a una conclusión. ¿Sabía la Ministra las conclusiones del Supremo? ¿Estaba tan segura para grabar el video dos dias antes? ¿Es esto un ejemplo de autoritarismo? ¿No será el propio Gobierno el verdadero necesitado de» la asignatura que forma buenos ciudadanos«?

 

María Menéndez, madre objetora de Madrid

 

 

Hace ahora casi dos años decidimos que nuestro hijo no estudiaría Educación para la Ciudadanía (EpC). Para llegar a esta decisión leímos varios documentos y asistimos a dos conferencias en las que se desvelaban la carga moral e ideológica de las competencias, objetivos y criterios de evaluación de las asignaturas. Esta decisión, que no fue fácil de tomar, nos ha traído la incomprensión de personas cercanas y queridas que no entienden que hagamos algo así. También ha supuesto que estemos jugando un papel público que nunca hubiéramos deseado y que hayamos tenido algún desencuentro con responsables del sistema educativo que están colaborando en implantar la asignatura, garantizando lo que no está en su mano cumplir y, en suma, tranquilizando conciencias y sofocando las inquietudes de algunos padres. La objeción tiene su fundamento, no en argumentos legales, jurídicos o judiciales sino en la propia conciencia que se ve vulnerada por el intento adoctrinador de un estado. Desde ese punto de vista nada ha cambiado. La EpC sigue vulnerando nuestra conciencia y, por tanto, mantendremos nuestra objeción.

Maite Escudero y Fermín Civiac, padres objetores de Huesca