Beatificación JPII (129)Cuando levantaron la tela que cubría la imagen de Juan Pablo II, la Plaza de San Pedro se convirtió en un auténtico mar de banderas ondeando, y un aplauso de cerca de 45 minutos rompió el silencio de verdadera devoción que reinaba unos minutos antes. Ahí estaba otra vez, con nosotros, como siempre lo había hecho, con esa sonrisilla picarona llena de entusiasmo, de fuerza y de confianza diciéndonos que no tengamos miedo.

¿Cómo no íbamos a emocionarnos?

Leonor Tamayo

PD; Intereconomía se hizo eco de nuestra presencia en San Pedro.