Estos días, especialmente convulsos, me he visto en la necesidad de explicar a mis alumnos qué diferencia un estado de derecho de un estado totalitario. Es parte del temario de Sociales de 3º de ESO. Entre otras características hablaba de la separación de poderes.

No es fácil hacer comprender a los adolescentes unos conceptos tan abstractos como el poder legislativo, ejecutivo y judicial y que entiendan de qué forma la separación e independencia de los mismos es imprescindible para que tengamos garantizados nuestros derechos. Les resulta difícil ver la experiencia práctica de esa teoría que dice que un poder legislativo que reside en el parlamento dicta unas leyes que debe hacer cumplir el gobierno como poder ejecutivo y unos jueces imparciales juzgar los delitos contra esas leyes. Y que deben ser independientes entre sí.

Para que lo entendieran mejor, les puse unos ejemplos:

«Imaginaos que el poder legislativo hace leyes que beneficien a sus miembros, por ejemplo, se hacen inmunes a la justicia y los jueces, o legislan que tienen que juzgarles jueces especiales que ellos mismos eligen, o hacen leyes especiales para ellos en cuanto a tributación, beneficios sociales diversos…. o leyes que contravienen la Constitución…

Imaginaos que el poder ejecutivo, que es el que debe hacer cumplir las leyes, no lo hace en según qué casos, que lo que se prohibe en unos territorios en otros se permite, porque hay intereses de pactos en el parlamento, por ejemplo… o que incluso el propio ejecutivo no cumple las leyes que no le gustan. Y nadie puede hacerles cumplirlas porque el judicial no puede juzgarlos o está comprado…

Imaginaos que el poder judicial juzga a los infractores según le mande el poder ejecutivo, no según dictan las leyes y que, ya sea por coacción o por carecer de independencia por deber favores, viéramos que  la justicia aplica su vara, con fuerza para algunos y con suavidad para otros, por los mismos delitos en función de su ideología, sus enchufes…

Comprenderéis que si en un país pasan esas cosas y los tres poderes están en manos de un grupo de poder, no hay estado de derecho, ni justicia, ni igualdad, ni libertades fundamentales… vamos, que eso es un chiringuito….»

Me miraron como si hubieran entendido perfectamente la separación de podres y la necesidad de que Montesquieu esté vivo. Algunos levantaron la mano…

  •  Pues aquí, los diputados se han puesto unos sueldazos y no pagan impuestos y, además, no se les puede juzgar como a todos…
  • Pues los catalanes hacen lo que quieren y no cumplen la Constitución y el gobierno les deja…
  •  Pues hay un montón de amigos de los que mandan que roban y no les pasa nada porque los jueces los absuelven… o los indultan… que se van de rositas…
  •  Y los jueces que sueltan etarras asesinos porque lo manda el gobierno…

Se organizó un barullo en el que todos contaban a los de alrededor lo que habían visto en el Telediario.

En el siguiente párrafo, el texto ponía ejemplos:”España es un estado de derecho. La separación de poderes garantiza los derechos y la igualdad de los ciudadanos…. Irán no es un estado de derecho porque….»

  •  Profe, pues si España es un estado de derecho, sigo sin entender lo de la separación de poderes…
  •  Profe, es que no lo explicas bien…

O yo soy una mala profesora y me tengo que dedicar a otra cosa o hay que cambiar los textos a algo que se ajuste más a la verdad. O hay que resucitar a Montesquieu.

Señores políticos: comprendan que así no hay forma de dar clase. Mis alumnos no entienden los conceptos y yo empiezo a no entender esta realidad virtual.

Alicia V. Rubio Calle