Esta mañana nada más levantarme tenía a todos en fila con sus regalos preparados, las manualidades que cada año preparan en el cole con una ilusión inmensa y con una dedicación y paciencia por parte de los profesores verdaderamente ejemplar. Y cada uno, por orden de edades, me iba dando sus dibujos, sus tesoros hechos en papel vegetal o plastilina, y sus poesías. Esta es la de Leonor:

Mi mamá

Por la noche cuando duermo, tú me vienes a arropar.

Me sonríes cuando despierto, siempre tú, mi mamá.

Tú me cuidas cuando enfermo, nunca paras de trabajar.

Eres mi gran ejemplo, te quiero mucho MAMÁ.

Muchas felicidades a todas las mamás, a todas las que sois el ejemplo de vuestros hijos, a las que no paráis de trabajar y aparecéis ante vuestros hijos como siempre sonrientes aunque por las noches os metáis en la cama pensando que sois las peores madres del mundo y que todo lo hacéis al revés de cómo quisierais.

No dejéis de sonreír nunca aunque lloréis por dentro; vuestra sonrisa es el mayor tesoro que un hijo puede tener.

Leonor Tamayo