Ante los últimos hechos delictivos protagonizados por menores de 14 años los medios de comunicación se hacen eco de muy diversas opiniones sobre ello.

Por una vez estoy de acuerdo con IU cuando dice que las soluciones penales, como rebajar la edad para ser responsable penal, NO son la solución.

Efectivamente, eso no es la solución, ni siquiera es un buen parche al problema. ¿Que clase de sociedad seríamos si hubiera menores de 14 años en cárceles por delitos graves? ¿No somos capaces de que un niño menor de 14 años practique un deporte, asista al colegio, juegue con otros niños y realice actividades familiares? ¿Les dejamos tan libres que cuando los miramos los tenemos que meter en la cárcel de las barbaridades que hacen?

En otras épocas, la dignidad y la grandeza de una sociedad se medía por como trataba a sus ciudadanos más vulnerables: niños, mujeres embarazadas, ancianos, no nacidos, enfermos, personas sin ocupación…

¿Que clase de sociedad seríamos hoy si nos analizaran de acuerdo a esas consideraciones?

El adoctrinamiento en las escuelas, a través de EpC por ejemplo, no es sólo el problema principal, sino el arrinconamiento al que se está sometiendo a los padres en su papel educador, en sus derechos y deberes para con sus hijos.

Cierto es que muchos hacen dejación de ello, por muy diversas causas (aunque otros se tomen más en serio la educación de sus hijos en familia). La clase dirigente pone como excusa a estos padres para apropiarse del papel educador y así manipular la conducta de los niños hacía la promiscuidad, el relativismo, la ideología de género, el positivismo jurídico,…temas centrales de EpC y de otras asignaturas, actividades extraescolares, material didáctico…

Como se suele decir, “se recoge lo que se siembra”. Esto es lo que tiene la manipulación de las conductas y de las conciencias.

María Menéndez