La asociación que preside el doctor Montes atiende oficinas sostenidas con fondos públicos

Madrid, 18 de mayo de 2011. A solo cuatro días de las elecciones municipales y autonómicas, conviene recordar que en esta convocatoria electoral no nos jugamos solamente la gestión de recursos públicos o el pavimentado de las aceras. Estos temas son sin duda muy relevantes pero llama la atención que algunos ayuntamientos hayan irrumpido en temas de derechos humanos animando a sus ciudadanos nada menos que a solicitar por escrito la eutanasia.

Es el caso de los ayuntamientos de Getafe y Rivas-Vaciamadrid, gobernados respectivamente por el PSOE e IU. Ambos gobiernos municipales mantienen oficinas ciudadanas que informan acerca de la llamada “muerte digna”; estas oficinas son atendidas por voluntarios de la asociación Derecho a una Muerte Digna que preside el conocido médico Luis Montes.

En las asesorías ciudadanas de “muerte digna” que mantienen ambos municipios madrileños no sólo se informa a la población de sus derechos como pacientes sino que se les invita a firmar, si lo desean, un documento de últimas voluntades o testamento vital.

Como explica Carlos Álvarez, portavoz de Profesionales por la Ética, «el testamento vital es un documento perfectamente legal en el que las personas dejan previstos algunos detalles relacionados con el final de su vida».

«El problema», explica Álvarez, «es que el modelo de testamento vital que se propone en los centros de Getafe y Rivas hace declarar a las personas que, en cuanto necesiten ayuda para vestirse, asearse o comer o precisen cualquier tipo de medicamento o sean dependientes desean morir y solicitan una sedación que les procure la muerte.  Además, el firmante del testamento vital  solicita la eutanasia si la legislación la hubiera regulado».

Que hay una asociación que promueve la eutanasia no es ninguna noticia. «Lo cuestionable», concluye Álvarez, «es que los ciudadanos paguemos los planteamientos ideológicos radicales de algunos ayuntamientos que defienden acciones destinadas  a acabar con la vida de los más débiles y vulnerables simplemente porque no son útiles y cuestan dinero.»