Algunas voces se están alzando contra la próxima visita de Benedicto XVI a Santiago y a Barcelona. Uno de los argumentos (habrá varios), es el elevado coste del viaje y el hecho de que el erario público contribuya a financiar los actos o que los ayuntamientos y las comunidades aporten medios o proporcionen personal, infraestructuras, etc.

banner_papa_vertical_240

Pues lo siento, pero con nuestros impuestos pagamos multitud de inutilidades (sobredosis de altos cargos, asesores, gastos de representación, gabinetes, burócratas, dietas, liberados sindicales, edificios públicos, cursos adoctrinadores…),  caprichos de dudoso gusto (campañas publicitarias de las administraciones, películas españolas imposibles de vender, eventos institucionales…) e incluso agresiones a los derechos humanos (abortos con fondos públicos, destrucción de embriones…).

Y también pagamos las visitas de mandatarios extranjeros; unos nos caen mejor y otros peor. A algunos no los quieren ni en su casa y nos tenemos que tragar su visita, sus cenitas en palacio, regalitos y caprichitos varios.

Pues el Papa viene, muchos ciudadanos que pagamos impuestos le esperamos con ilusión. Y se hospeda en edificios de la Iglesia, la misma institución que está ayudando (a través de Cáritas) a la gente a comer, a pagar su vivienda o a tener calefacción. Por si no lo sabían.

Teresa García-Noblejas