SOS EducaciónSiguiendo con el repaso del importante discurso de este año de Benedicto XVI al Cuerpo Diplomático y las claves que nos ofrece sobre el momento presente, debemos destacar ahora la educación como prioridad para la superación de la actual crisis.

En efecto, para el Santo Padre «la educación es un tema crucial para todas las generaciones, ya que de ella depende tanto el sano desarrollo de cada persona como el futuro de toda la sociedad. Por esta razón, representa una tarea de primer orden en estos tiempos difíciles y delicados».

Y para su adecuado enfoque, el discurso destaca dos criterios fundamentales. En primer lugar, la clarificación del objetivo de la educación: «que los jóvenes conozcan plenamente la realidad y por tanto la verdad».

Y en segundo término, la necesidad de «lugares» para la educación, de los cuales el primero es la familia, «célula fundamental de toda sociedad», «fundada sobre el matrimonio entre un hombre y una mujer».

Por eso, Benedicto XVI subraya que «las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad». «El marco familiar -destaca también el Papa en su discurso-  es fundamental en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y los estados; por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la cohesión social y el diálogo».

«En la familia -continúa-  la persona se abre al mundo y a la vida y (…)  la apertura a la vida es signo de apertura al futuro». Y, precisamente por eso, expresa su convencimiento «de que las medidas legislativas que tantas veces no solo permiten sino que favorecen el aborto, ya sea por motivos de conveniencia o por razones médicas discutibles, se oponen a la educación de los jóvenes y por tanto al futuro de la humanidad».

El segundo lugar para el desarrollo de la persona son las instituciones educativas. «Ellas son -afirma Benedicto XVI- las primeras instancias que colaboran con la familia, y para desempeñar adecuadamente esta tarea propia sus objetivos han de coincidir con los de la realidad familiar. Es necesario realizar políticas de formación que hagan accesible a todos la educación escolar y que, además de promover el desarrollo cognitivo de la persona, se haga cargo del crecimiento armonioso de la personalidad, incluyendo su apertura al Transcendente».

«La Iglesia católica se ha mostrado siempre particularmente activa en el área de las instituciones escolares y académicas, cumpliendo una apreciable labor al lado de las instituciones estatales. Deseo por tanto que esta contribución sea reconocida y valorada también por las legislaciones nacionales. A este respecto  -concluye-, se comprende que una labor educativa eficaz requiera igualmente el respeto de la libertad religiosa».

Finalmente, en este sucinto recorrido por tarea educativa como prioridad en la actual crisis, el Santo Padre hace hincapié «en que una educación correctamente entendida debe favorecer el respeto a la creación». «La salvaguarda del medio ambiente  -afirma-, la sinergia entre la lucha contra la pobreza y el cambio climático constituyen ámbitos importantes para la promoción del desarrollo humano integral».

Jaime Urcelay

Ver Las claves de lo que está pasando (II) y Las claves de lo que está pasando (I)