Barco en la nieblaVivimos tiempos de una complejidad enorme en los que no es fácil entender las transformaciones que a velocidad de vértigo se producen a nuestro alrededor en un mundo cada vez más globalizado e interdependiente. Menos fácil aun es dar una respuesta certera a los desafíos que esos mismos cambios nos están planteando como personas individuales y como miembros de una comunidad de la que somos corresponsables.

No son tiempos para la angustia o el pesimismo; antes bien, necesitamos la inspiración y el coraje suficientes para convertirlos en un renovado espacio de oportunidades para lo que de verdad puede merecer la pena.

Y un reto tan formidable requiere un liderazgo que oriente desde un discernimiento verdadero de la realidad  -de toda la realidad-  y un testimonio personal de coherencia que haga creíble la propuesta y despierte en otros las energías para la acción desde la libertad y el compromiso de cada uno.

No faltan, gracias a Dios, estos líderes y todos, en algún sentido, podemos estar llamados a ejercer este liderazgo en nuestro ambiente más próximo y cotidiano.

Personalmente me considero un privilegiado por haber descubierto, como millones de personas en todo el mundo, ese liderazgo en Juan Pablo II y ahora en Benedicto XVI. Estoy convencido de que volver una y otra vez sobre su ejemplo y sus enseñanzas es en este momento el camino más seguro no sólo para orientarnos intelectualmente en este tiempo de cambio y profundas paradojas, sino también para beber en las fuentes verdaderas de esperanza capaces de ayudarnos a superar el profundo malestar -económico, social, político-  en que hoy parece sumida la humanidad.

Así acabo de verificarlo, una vez más, al leer el luminoso discurso del Santo Padre Benedicto XVI al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede del pasado 9 de enero, en el que están las claves fundamentales para entender lo que hoy está pasando en nuestro entorno más amplio. Nada puede suplir a una lectura completa del texto, que me parece indispensable;  pero, modestamente y por si a alguien es útil, trataré de proponerles en sucesivos posts un resumen de lo que pueden ser sus ideas principales.

Jaime Urcelay