Educaçao sem homofobiaLa Agencia de Noticias de Vida Humana y Familia Notifam ha informado ampliamente, a través de un despacho de Matthew Cullinan Hoffman, corresponsal de América Latina, sobre una nueva victoria de la libertad de educación y del respeto por las autoridades públicas de la vida privada de los ciudadanos. En esta ocasión el escenario de la movilización cívica ha sido Brasil.

De acuerdo con la mencionada información de Notifam, que reproducimos aquí, la presidenta brasileña Dilma Rousseff ha acordado eliminar un programa explícito aprobado por la Organización de las Naciones Unidas/ONU, y diseñado para persuadir a los niños y adolescentes para que acepten el comportamiento homosexual y el transexualismo. La decisión surge después de que los legisladores protestantes y católicos, en son de protesta, amenazaron con bloquear una nueva legislación.

El programa “Educación sin Homofobia”, que fue auspiciado por el Ministerio de Educación brasileño,  incluye un “botiquín anti-homofobia”, con videos mostrando una caricatura de un niño masturbándose a la vez que está teniendo fantasías de sexo con un hombre, de adolescentes que conforman parejas de homosexuales, y de un estudiante “transexual” que se hace llamar “Bianca”.

Leer el despacho original en inglés de Lifesitenews «Following outcry, Brazilian president suspends homosexual indoctrination programa in nation’s schools» (27/05/2011).

En el video original, se muestra que el personaje de “Bianca” se excita sexualmente cuando ve a un estudiante varón orinar en el baño. Aparentemente esa escena fue retirada más tarde, al igual que otra imagen mostrando a dos niñas besarse en los labios. El programa también provee a los estudiantes con juegos, juguetes, y letras musicales. Todo está diseñado para la normalización de la homosexualidad y de otras desviaciones sexuales. A pesar de las modificaciones de menor grado hechas a los materiales, los mismos han continuado levantando la ira de los padres de familia y de los activistas pro-familia.

Debido a una presión masiva que surgió después de que se realizó una intensa campaña en internet, y por parte de los legisladores, Rousseff capituló. Un congresista aliado con ella, informó que ella consideraba que el programa era “horrible” y “el fin del mundo”.

“Yo no estoy de acuerdo con el botiquín, porque yo no veo que el mismo defiende las prácticas que no son homofóbicas”, dijo Rousseff públicamente. “Yo no vi los videos, pero vi una parte de uno de ellos por televisión y no estoy de acuerdo con el mismo”.

“Nosotros no podemos interferir con las vidas privadas de las personas”, continuó diciendo Rousseff. “No se autorizará este tipo de política pública para defender A, B, C, o D. Sin embargo, el gobierno puede enseñar que es necesario respetar las diferencias y que no se puede hacer uso de la violencia para ir en contra de aquellos que son diferentes de uno”.

Previamente a retirar los materiales, el gobierno se había jactado de la aprobación del programa que había recibido de la UNESCO (United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization / Organización para la Educación, Ciencia y Cultura) de la ONU. La misma había declarado que los videos eran “apropiados” para su audiencia , que incluiría a niños de 11 años de edad.

“El material del proyecto “Educación sin Homofobia” es apropiado para los grupos de edad señalados, y para el desarrollo afectivo-cognitivo de los mismos”, señaló la UNESCO, tal como fue informado por el gobierno brasileño en su website.

La cancelación del programa, que ha sido motivo de controversia en Brasil por más de medio año, ha sido objeto de titulares en todo el país. Las revelaciones de que el gobierno ha gastado más de un millón de dólares de fondos públicos para el programa,  ha añadido leña al fuego.

La derrota de “Educación sin Homofobia” representa un fuerte golpe adicional en contra de las políticas públicas anti-vida y anti-familia que de antiguo impulsa el gobierno socialista.

El Partido de los Trabajadores brasileño, bajo el mandato de los presidentes  Luiz Lula da Silva y Dilma Rousseff, quien es la sucesora escogida por aquel, han abogado de modo persistente por la despenalización del aborto y por políticas públicas que penalizarían a aquellos que hablen en contra de la homosexualidad. Sin embargo, Rousseff ha visto que sus aspiraciones presidenciales se vieron amenazadas el año pasado, cuando las fuerzas pro-familia hicieron hincapié en el historial de su partido político sobre la vida humana y los temas relacionados con la familia, lo que la obligó a firmar un documento en en el que señaló que no promovería la agenda de su partido.

Las encuestas a la opinión pública, al igual que las encuestas a los congresistas representantes, también han mostrado que las posiciones pro-vida y pro-familia se han fortalecido dentro del electorado brasileño.

Aunque Rousseff ha sido cuidadosa en dar a conocer su rechazo del programa, su Ministra de Asuntos de la Mujer ha asumido un tono más desafiante.

“El programa para combatir la homofobia es un programa definitivo. No sufrirá un revés. El gobierno de la Presidenta Dilma (Rousseff) está comprometido con la cuestión de los derechos. Así lo ha demostrado la presidenta en todos su actos”, dijo su Ministra Principal Iriny Lopes.

Fernando Haddad, el Ministro de Educación de Rousseff, prometió regresar a las escuelas con materiales nuevos en cuestión de meses, cuando lleve a cabo otra consulta con sus “peritos”. Seha  informado que el programa será reformulado por las mismas organizaciones sin fines de lucro homosexualistas que crearon el programa actual.

Julio Severo, uno de los activistas pro-familia de mayor influencia en Brasil, ha advertido que la administración continuará promoviendo la agenda homosexual. Por eso está urgiendo a los católicos y los protestantes evangélicos para que mantengan la resistencia.

“Se eche o no para atrás Dilma, el liderazgo católico y evangélico no puede retroceder”, señaló Severo. Y añadió que” ante todo, es necesario desenmascarar y combatir la campaña que, en nombre de la lucha en contra de la ‘homofobia’ en el país,  está luchando contra de la mayoría cristiana de Brasil, y de las madres y los padres que quieren proteger a sus hijos de todo tipo de ataque inmoral”.