imagesDel júbilo a la esperanza pasando por el rencor

Queridos amigos de “Profesionales por la Ética”, todavía de vacaciones y bajo el relente del atardecer montaraz de nuestra Sierra de Guadarrama, es lo que tiene estar jubilado, después de algún tiempo sin aparecer por este blog, me he decidido a escribir estas líneas impulsado por el deseo de dejar mis impresiones y sentimientos ante algunos de los hechos ocurridos durante la pasada Jornada Mundial de la Juventud, parte de ellos vividos en directo.

Pasado casi un mes de tan magno evento, esta vuelta con todos vosotros está marcada con la alegría aún brotando de nuestros corazones por el reciente y entusiasta encuentro con nuestro Santo Padre el Papa, Benedicto XVI, que tantos buenos momentos nos ha brindado y tan grato recuerdo ha dejado a todos los que, más o menos cerca de Su Santidad, hemos participado en este acontecimiento de la Iglesia y para la Iglesia; aunque hayan sido los jóvenes quienes, seguramente, han disfrutado más de la presencia del Papa y a los que más hondo haya llegado su mensaje, el mensaje de Salvación que Jesús, que mediante sus palabras, nos ha transmitido. ¡Qué satisfacción verles llevar su jovialidad y entusiasmo por las calles y plazas de este Madrid tan nuestro y de ellos!

No podemos, sin embargo, dejar de lamentar hechos y actitudes que, si bien siendo seguidos por una minoría, no pueden pasar desapercibidos, ni dejarnos impasibles. Con ellos se ha puesto de manifiesto un histórico rechazo, por no decir inequívoco odio, a cuanto con la Iglesia Católica y su Magisterio se relaciona. No hay que dejar de confesar, por otra parte, bien que pese a cuantos han pretendido ofender, insultar o agredir a los peregrinos, que esos sucesos no han empañado, muy al contrario, han contribuido a transmitir la verdadera dimensión y significado del encuentro de Madrid. Las imágenes que han mostrado la televisión y las portadas de los periódicos, no dejan lugar a dudas sobre lo vergonzoso y obsceno de dichos incidentes. ¡Qué distinto aquél estilo, mostrado por cerca de millón de jóvenes, de éste,  emponzoñado y grosero, mostrado por unos cuantos  bárbaros!

Sin embargo es, ante estas deleznables actuaciones, donde los profesionales católicos, debemos ser más consecuentes con nuestro seguimiento del mensaje de Cristo, No podemos, ni debemos, ceder hacia reacciones o respuestas que, aunque desde el punto de vista estrictamente humano fuesen, incluso, comprensibles, nada tendrían que ver con lo que, de nuestra fidelidad al evangelio y convicción en nuestra confesión católica, esperan de los que nos llamamos cristianos, aquéllos que no tienen fe, pero sí buena voluntad, que buscan y no encuentran, o que se han apartado de la Iglesia.

Los profesionales, a los que se nos supone una cierta preparación científico-humanista, y que, además, por nuestras creencias, hemos optado por practicar la ética en el ejercicio de nuestras actividades profesionales, hemos de estar a la cabeza de conductas de respeto a todos, tengan las ideologías o credos que tengan o carezcan de ellos; sólo desde esta actitud de tolerancia podremos exigir el mismo trato de los demás, respecto a nosotros. Todo lo cual, no implica que exijamos a aquellos que deben cumplir, y hacer cumplir, la legalidad vigente, y vigente está la libertad de expresión religiosa, que ésta se pueda manifestar sin miedo ni menoscabo alguno. En este asunto, un cero “zapatero” a nuestros gobernantes y muy especialmente al Ministro del Interior y Delegada del Gobierno en Madrid; su comportamiento ante esos actos, no puede calificarse sino, como poco, de dejadez de funciones y proceder sectario. Por otra parte, es de destacar, por su lealtad y generosidad, la conducta de nuestras Fuerzas de Seguridad, representadas por la Policía Nacional.

Esos miles de jóvenes que, con la alegría de los cantos reflejada en sus rostros y sin un mal gesto ante la intransigencia y el extremismo más casposo, han inundado nuestra ciudad durante una semana, y dejado un poso de vigor y renovada energía que, sin duda, con la gracia del Espíritu Santo, fortalecerá nuestra Fe y la de aquellos que quieren descubrirla, son con su proceder, quienes nos han marcado el camino para una verdadera y duradera concordia entre todos.

Marcos Antonio Galiana Cortés