Esta semana se ha puesto fin a los intentos del Partido Popular para descafeinar los contenidos de Educación para la Ciudadanía. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dejado claro que el currículum de Madrid es igualito al del Ministerio. Menuda sorpresa. ¿Alguien creía que el Gobierno iba a poner en marcha una ley para que no se cumpliera en los territorios en los que gobierna el PP?

La postura del principal partido de la oposición respecto a EpC ha sido demencial: Mariano Rajoy ha reiterado en repetidas ocasiones que quitará esas asignaturas cuando llegue al poder, algo que le honra. Eugenio Nasarre, todo un caballero, se batió el cobre por los objetores en el Congreso de los Diputados. Esperanza Aguirre demonizaba las asignaturas y daba palmaditas en la espalda a los objetores (en víspera de elecciones, por supuesto) mientras sus centros e inspectores acosaban a los hijos de los objetores. En Valencia lo del inglés ha sido una patochada (nadie reivindica ahora la paternidad de la malograda criatura) a la que han puesto fin los tribunales. En La Rioja y Castilla y León la actitud de la Administración no difiere mucho de la de las comunidades gobernadas por el PSOE. En fin, que como dice nuestro amigo Padre objetor, son los mismos perros con idénticos collares. Luego se enfadan en el PP porque en vísperas de elecciones los padres objetores les sacan los colores. Parece que sólo algunos políticos y sus palmeros tienen permiso para utilizar electoralmente EpC.

Teresa García-Noblejas