Hace unos días que Les Veilleurs franceses se pusieron en marcha en Rochefort  en dirección a París a donde quieren llegar el 31 de agosto; caminan en defensa del matrimonio, la familia y los derechos de los niños. Llevan meses reuniéndose al anochecer para velar pacíficamente, entre cantos y lecturas, por aquello que su gobierno ataca desde las leyes. Velan  «Desde la tranquilidad y la confianza en una lucha justa», y ahora en vacaciones se han puesto en marcha.

Hace también pocos días los jóvenes de Crossroads llegaron a Santiago de Compostela, su meta en el camino que llevan recorriendo todo el verano en defensa de la vida. Han recorrido España para defender a los que el gobierno español sigue dejando de lado, los más pequeños de nosotros. «Caminamos para dar testimonio de la dignidad y valor de toda vida humana, especialmente la de los más desprotegidos: los no nacidos».

Son los pequeños grupos de jóvenes que hacen que no se pierda la esperanza, los que cambiarán el mundo porque no importa tanto lo que se haga ni cuántos lo hagan, sino el amor que se pone en ello.

Hay grandes lobbies y mucho dinero contra la vida y los derechos de los niños, pero este puñado de jóvenes que dedica semanas de sus vacaciones a caminar por los más pequeños, por aquellos que los poderosos ignoran o atacan, va dejando unas huellas en su camino que nada ni nadie borrará.

Leonor Tamayo