Los eurodiputados españoles rechazaron el Informe Estrela que imponía el aborto como derecho

Madrid, 28 de octubre de 2013. La pasada semana el Parlamento Europeo ha rechazado el Informe sobre salud sexual y reproductiva elaborado por la socialista portuguesa Edite Estrela. Este Informe ha sido devuelto a la Comisión de Derechos de la Mujer que próximamente lo enviará de nuevo al Parlamento para someterlo a una nueva votación.

Como recuerda Leonor Tamayo, responsable del Área Internacional de Profesionales por la Ética, el Informe Estrela proponía la restricción del derecho a la objeción de conciencia por ser un obstáculo para establecer un supuesto “derecho al aborto”, pretendía imponer el aborto como “un asunto concerniente a los derechos humanos” que en los Estados debería ser “legal, seguro y accesible a todos” y solicitaba a los Estados miembros de la UE “que garantizaran la obligatoriedad de una educación afectivo-sexual, apropiada según las edades y con orientación de género, para todos los niños y adolescentes (tanto dentro como fuera de la escuela)”.

Tamayo explica que los eurodiputados españoles del Partido Popular han votado a favor de rechazar este Informe. Con ese motivo, Profesionales por la Ética ha invitado a sus socios y simpatizantes a que escriban a los eurodiputados de ese partido y les feliciten rogándoles que mantengan esa misma postura a favor del derecho a la vida y de la libertad de los padres para educar a sus hijos.  Pero al mismo tiempo, solicitan a los europarlamentarios españoles que defiendan esta misma postura y estos valores en España, país en el que, bajo un Gobierno del Partido Popular, no están en absoluto garantizados.

 A unos meses de la próxima cita electoral, precisamente para elegir eurodiputados, conviene advertir al Partido Popular que tras dos años de mandato no ha presentado un borrador formal de reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Esta ley, actualmente vigente en España, establece el aborto como derecho e impone una educación sexual obligatoria (según el modelo gubernamental)  concluye Tamayo.