Vida Digna Rueda de Prensa 10032011Hoy ha sido presentado el Informe  ¿Ley de muerte digna o eutanasia encubierta? 10 claves sobre la legislación que viene, un documento que ha sido realizado por un equipo interdisciplinar de expertos de Profesionales por la Ética.

«Como es sabido», ha explicado Ángeles Eyries, vocal de la Junta Directiva de nuestra asociación, «el PSOE promovió la Ley de Derechos y Garantías de la Dignidad de la Persona en el proceso de la Muerte de Andalucía. En Navarra y Aragón el PSOE ha apoyado proposiciones de ley de muerte digna prácticamente iguales a la andaluza. A ello hay que añadir que tanto la ministra de Sanidad, doña Leire Pajín, como el vicepresidente del Gobierno, don Alfredo Pérez Rubalcaba, han afirmado que la legislación estatal sobre muerte digna tomará como referencia la normativa autonómica».

Descargar el Informe «¿Ley de muerte digna o eutanasia encubierta? 10 claves sobre la legislación que viene».

Descargar el Resumen Ejecutivo del Informe «¿Ley de muerte digna o eutanasia encubierta? 10 claves sobre la legislación que viene».

Descargar el artículo del Dr. Álvaro Gándara «La futura ley de muerte digna en España»  (Diario Médico 07/03/2011).

Una vez analizada a fondo la legislación autonómica sobre muerte digna, Profesionales por la Ética afirma que la Ley de Cuidados Paliativos y Muerte digna anunciada por el Gobierno presentará las mismas claves que la legislación autonómica. Estas claves han sido resumidas por Santiago Díez, portavoz de Profesionales por la Ética para la campaña Vida Digna, en estos términos:

  1. La voluntad del paciente o de su familia, con la legislación de muerte digna analizada, puede obligar al médico a aplicar tratamientos no indicados (por ejemplo, una sedación contraindicada)o a retirar la alimentación e hidratación a un paciente. Se quiere, por tanto, consagrar los derechos de autodeterminación decisoria de las personas en el ámbito de la relación clínica y proclamar el derecho a la sedación paliativa aunque no exista indicación médica o incluso esté contraindicada.
  2. Se considera que la hidratación y la alimentación son medidas extraordinarias y desproporcionadas en el proceso final de vida. Por tanto, un enfermo podrá ser privado de ellas si así lo decide el médico o lo solicitan los familiares.
  3. Un profesional sanitario o un Centro asistencial puede ser sancionado por realizar cuidados básicos a un enfermo terminal o actuar conforme a la ética profesional.
  4. Se propicia, simultáneamente, que el personal sanitario pueda tener el poder último de decidir cómo y cuándo pueden inducirse sedaciones o retiradas de soportes vitales que conduzcan a la muerte.  La ley no garantiza, por tanto, la confianza en el profesional hasta el final.

«Si la ley nacional no va acompañada de una inversión presupuestaria en Cuidados Paliativos estaríamos ante un proyecto ideológico que busca abrir la puerta a la eutanasia y no mejorar la asistencia a los pacientes. Lo que pedimos», ha finalizado Díez, «es que la futura ley de muerte digna no sea un pretexto para poner fin a la vida de los más débiles: enfermos, ancianos, discapacitados».

En la presentación del Informe ha intervenido también Álvaro Gándara, presidente de la Asociación Madrileña de Cuidados Paliativos, para quien la legislación sobre muerte digna no es necesaria.

«La única respuesta ética frente al sufrimiento del paciente y su familia al final de la vida», ha afirmado Gándara, «son los Cuidados Paliativos. El sistema público de salud español los incluye en su cartera de servicios pero la cobertura de Cuidados Paliativos no llega en España al 60 %».

Gándara ha pedido una Ley Nacional de Cuidados Paliativos con la dotación económica suficiente para que se llegue a la universalización de los Cuidados Paliativos en todas las comunidades autónomas. También ha solicitado el reconocimiento de la Medicina Paliativa como especialidad.  «Los Cuidados Paliativos», ha asegurado, «suponen un ahorro para el sistema público de salud, ya que evitan que los enfermos en situación de final de la vida ingresen de forma innecesaria y reiterada en los hospitales de tercer nivel, evitando así sufrimientos a los pacientes. No vale la disculpa que no hay recursos económicos en la situación actual de crisis».