abogadoEn nota de prensa difundida ayer, el European Center for Law and Justice (ECLJ) destaca el giro histórico de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa al modificar íntegramente el pasado 7 de octubre el Informe McCafferty (‘El acceso de las mujeres a una asistencia médica legal: el problema del uso no regulado de la objeción de conciencia’).

Como es sabido, dicho   proyecto de resolución ha sido sustituido íntegramente por un nuevo texto que afirma, defiende y promueve el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario. Incluso ha cambiado el título de la resolución que ahora es “El derecho a la objeción de conciencia en la asistencia médica legal”.

Debe señalarse que la implicación del ECLJ ha sido decisiva en los preliminares del debate y votación del 7 de octubre. Entre otras acciones, elaboró, a petición de los Miembros de la Asamblea Parlamentaria, un extenso memorándum legal en el que se examinaban las disposiciones principales del proyecto de resolución bajo la perspectiva de la ley europea e internacional y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Según señala la entidad que desde Estrasburgo dirige Grégor Puppinck, ‘el ECLJ se congratula por este giro total de perspectiva, ya que el Consejo de Europa reafirma el valor fundamental de la conciencia humana y de la libertad ante las tentativas de instrumentalización ideológica de la ciencia y la medicina’.

En la imagen, el Dr. Grégor Puppinck, director del ECLJ, en una reciente visita a Madrid (foto del semanario ALBA).

Leer la nota de Profesionales por la Ética ‘La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ratifica el derecho de médicos y hospitales a negarse a provocar abortos y leer la eutanasia’, con el texto en español de la Resolución 1763 (2010)

Descargar el texto completo del memorándum legal del ECLJ sobre el Informe McCafferty (en español)

El informe McCafferty, continúa la nota del ECLJ, era una aberración y nos complace que una gran mayoría de los diputados se haya movilizado para defender los valores que constituyen los pilares del Consejo de Europa: respeto a la libertad, a la conciencia y a la vida. La independencia de la ciencia y de la medicina es, asimismo, un valor esencial en el seno de las democracias.

En resumen, los puntos principales de la nueva resolución, adoptada el 7 de octubre, son los siguientes:

–          Afirma, defiende y promueve el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario.

–          Se aplica no únicamente a los médicos, sino a todo el personal sanitario implicado, directa o indirectamente, en un acto o en un proceso de aborto, la eutanasia, etc.

–          Se aplica no únicamente a los individuos, sino también a las instituciones, hospitales y clínicas, tanto privadas como públicas –Christine McCafferty pretendía obligar a los hospitales confesionales, protestantes, católicos y otros, a proporcionar el aborto-.

–          Protege contra las discriminaciones y presiones ejercidas contra el personal sanitario objetor.

Una de las enmiendas adoptadas, que refleja el matiz del nuevo texto, es la siguiente:

Ningún hospital, establecimiento o persona puede ser objeto de presiones, ser considerado responsable o sufrir discriminación de ningún tipo, a causa de su denegación a realizar; aceptar o asistir un aborto, un aborto espontáneo provocado o una eutanasia; a doblegarse;  o a llevar a cabo cualquier intervención que pretenda provocar la muerte de un feto o de un embrión humano, sea por las razones que sea. (Enmienda 83).

La Asamblea reconoce, además, que en la mayoría de los Estados europeos, la regulación sobre la objeción de conciencia no supone ningún problema y, en caso de ser necesaria, «invita a los Estados miembros […] a elaborar reglamentaciones […] que garanticen el derecho a la objeción de conciencia en relación al procedimiento en cuestión».

Al adoptar estas enmiendas, la Asamblea del Consejo de Europa se ha alineado, justamente, con el derecho en vigor en la mayoría de las democracias.

Las recomendaciones de McCafferty perjudicaban de forma violenta los derechos fundamentales de los profesionales sanitarios y especialmente su libertad de conciencia. Incluso para una persona que considerase el aborto como legítimo, estos perjuicios al derecho de libertad de conciencia sólo podrían parecerle desproporcionados con respecto al beneficio esperado en materia de acceso al aborto.

Según el Grégor Puppinck, director del ECLJ, «el texto de McCafferty era particularmente peligroso, puesto que su mayor objetivo no se limitaba únicamente a la práctica, sino que era además profundamente simbólico. En efecto, se encauzaba hacia la calificación moral del aborto, de la eutanasia y del ejercicio de la conciencia: el derecho al aborto o a la eutanasia se convertía en la regla y la objeción de conciencia, en la excepción. Reducir el derecho fundamental de la objeción moral a una simple excepción, pasa a invertir la relación de moralidad existente entre el aborto o la eutanasia y la objeción de conciencia. Esta última es la que se convertía de alguna manera en inmoral, porque se opone al derecho al aborto». «El informe McCafferty constituía una tentativa de sumisión de la medicina y de la conciencia a un proyecto ideológico. La libertad es una condición del ejercicio de la medicina y de la conciencia, ya que se ha afirmado con contundencia desde el proceso de Núremberg, por tanto, hay que mantenerse firmes y defender esta libertad fundamental».

El Centre for Law and Justice, ECLJ, Centro Europeo para la Ley y la Justicia, se implicó de lleno en los preliminares de la votación. En primer lugar, el ECLJ, a petición de los Miembros de la Asamblea Parlamentaria, elaboró un extenso memorándum legal, en el que examinaba las disposiciones principales del proyecto de resolución bajo los requisitos de la ley europea e internacional y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 

El día anterior a la votación, el 6 de octubre, el ECLJ organizó una conferencia, en el Consejo de Europa, con el objetivo de tratar, tanto desde el punto de vista legal como médico, todas las cuestiones, abordadas en el proyecto de resolución.

El primer orador, el español Javier Borrego Borrego, antiguo juez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, subrayó que la libertad de conciencia es un derecho fundamental y que su restricción «va en contra del Convenio Europeo de Derechos Humanos y de la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos». También añadió que «el informe McCafferty es un síntoma del aumento de la frivolidad de la Asamblea Parlamentaria sobre cuestiones importantes que deberían ser abordadas con mayor seriedad y profesionalidad». El segundo orador, el Dr. Andrew Fergusson, anterior presidente del Professional Conduct Committees en el General Medical Council del Reino Unido, destacó que todo médico tiene un deber profesional y que «desde tiempos de Hipócrates, la práctica de la medicina se ha fundamentado en numerosos valores éticos. La práctica de la buena medicina es una actividad moral y no únicamente técnica. Los valores fundamentales de la medicina forman parte del conocimiento de los médicos, sobre quiénes son, y han sentado las bases de los códigos históricos de la ética de la medicina, como el Juramento Hipocrático, la Declaración de Ginebra y la General Medical Council’s Good Medical Practice. Estos valores éticos fundamentales forman parte del conocimiento de los médicos sobre quiénes son y por qué se han decantado por la medicina. Son esenciales para la propia identidad del médico y cuando una persona es coaccionada por un superior o por el poder de un gobierno para actuar de una manera que transgreda estos valores éticos fundamentales, su integridad moral interna se ve dañada».

Esta votación no sólo tiene una tremenda importancia para la libertad de los profesionales sanitarios y para las instituciones, sino que también tiene repercusión en el ambiente del Consejo de Europa. La mayoría de la Asamblea parece estar ahora a favor de valores que no estén sometidos por ideologías pro-eutanasia o pro-aborto. Mediante el seguimiento de varias resoluciones que promueven un llamado “derecho” al aborto, control de la población y limitación de la población en los países pobres, esta asamblea ha hecho un paso atrás a la postura pro dignidad y pro libertad.

El ECLJ, termina la nota de prensa dada a conocer ayer, continuará con la defensa de los valores de la vida, la conciencia y la libertad, los cuales constituyen la bese de nuestra sociedad y en particular del Consejo de Europa.