Ecclesia Digital, 2-7-2008

El periódico independiente de la mañana nos ilustró con un nuevo artículo de opinión del catedrático de cabecera de este grupo mediático, Gregorio Peces-Barba. El artículo se llama La ideología del enemigo total y en ella se dedica Gregorio a dar estopa a todo el que no piensa como él o que actúa de una manera diferente. Le atiza a la presidenta de la Comunidad de Madrid y sale en defensa de Rajoy (Mariano, yo que tú me preocuparía) y descalifica a un escritor de éxito que no sabemos quien es pero que a Gregorio le molesta.

Pero lo que de verdad le gusta a Gregorio es sacudirle a la Iglesia católica. Textualmente, asegura Peces que la ideología del enemigo sustancial afectó, con el leninismo y el estalinismo, al marxismo y es también una enfermedad crónica en la cultura de las religiones, cuando se institucionalizan y se organizan jerárquicamente. A renglón seguido, insiste Gregorio en que los papas y los obispos siempre están desconfiando de la Ilustración, de la laicidad y de la libertad religiosa.

A ver, Gregorio. Al margen de que la Iglesia católica ha reconocido las cosas buenas de la Ilustración, promueve la laicidad positiva y defiende sin ambages la libertad religiosa, debes revisar las contradicciones de tu propio discurso. Porque según dices, la ideología del enemigo sustancial afecta también a personas que no han asumido el pensamiento liberal, democrático, social y republicano que conforman el talante de respeto y de nobleza de espíritu y de amistad cívica de los que no creen que ningún hombre aporte una verdad total y redentora. ¿No crees, Gregorio, que descalificas de plano a todo el no comparte el conjunto de tu pensamiento y con ello le sitúas en el plano de tus enemigos totales? Hay que ser más tolerante, Gregorio, y escuchar con nobleza de espíritu a los que no piensan como tú, sin descalificarles de antemano.

Teresa García-Noblejas Santa-Olalla, Responsable de PROFESIONALES POR LA ÉTICA, FEDERACIÓN ESPAÑOL DE ASOCAICIONES