Como no podía ser menos, Profesionales por la Ética, adherida a Derecho a Vivir desde su nacimiento, ha estado hoy en las Marchas por la Vida de Madrid y Barcelona. Personalmente, comento la de Madrid porque es a la que he asistido. Nuestra asociación ha estado dignamente representada por Alicia Rubio, que sostenía la pancarta junto al resto de convocantes.

Lo que más me ha gustado de la Marcha es la asistencia de gente joven, especialmente de las familias con niños, algo muy notable y esperanzador. Me hace pensar que debemos reforzar la pedagogía en torno a la vida humana en todas sus dimensiones y en un lenguaje que entienda la gente de hoy: es una demanda real. No he visto ninguna manifestación proaborto con gente joven convencida (y mucho menos con niños) y alegre. Entre los asistentes, el nuevo presidente de VOX empujando un carrito de bebé. Protagonista sin pretenderlo porque se le ha acercado bastante gente a saludarle.

De los discursos, todos excelentes pero especialmente firme el de la Dra. Gádor Joya.. Le ha puesto las cosas claras a Mariano, sin ambigüedades ni medias tintas. Falta hacía que se hiciera, con la gente en la calle apoyando. 

Ahora me queda la duda de los entresijos de la extraña maniobra del Gobierno. En diciembre apoyaron un anteproyecto que les ha costado las críticas de la izquierda. Y ahora deciden no sacarlo adelante. Lo de que hace falta consenso no hay quien se lo crea. Para la  LOMCE y la reforma laboral no ha hecho falta consenso, no? Pero además, una argumentación basada en la ayuda a la mujer generaría consenso social. Pero no lo han hecho, ni por asomo. No ha habido voluntad política. ¿Quien maneja esta barca?

Sabor agridulce porque todos sabemos que la regulación del aborto en España, si no se cambia en esta legislatura, no se modificará en décadas. Cada uno deberá rendir cuentas de su responsabilidad en este holocausto silencioso, por acción o por omisión.

Gádor e Ignacio, que Dios os pague vuestra labor y la visión, verdaderamente providencial, de haber sacado hoy a la gente a la calle.

Teresa García-Noblejas

FOTO EUROPA PRESS