Cristianos perseguidos hoyLa persecución de cristianos con cualquier pretexto está absolutamente disparada. Las últimas noticias proceden de Egipto pero se suman a una enorme multitud de asesinados, perseguidos, encarcelados, torturados y marginados por hechos como acudir a una iglesia o simplemente declararse cristianos y vivir como tales en Pakistán, India, Irak, Irán, Turquía, China, Oriente Medio… La sección Noticias de Ayuda a la Iglesia Necesitada, además de unos pocos  medios de comunicación, proporciona las últimas noticias sobre la incesante tragedia.

No obstante, en este panorama, en los últimos meses hemos asistido a algunos hitos interesantes que merece la pena recordar, actualizar, amplificar y poner en práctica.

En primer lugar, recordar que Benedicto XVI dedicó su mensaje con motivo de la Jornada Mundial de la Paz a la libertad religiosa, con constantes referencias a la situación de los cristianos y a la necesidad de rezar y trabajar a favor de la libertad religiosa con todas sus consecuencias. La primera aplicación práctica de este llamamiento pontificio es rezar, pedir al Dios de la paz que convierta los corazones de los agresores. Y para ello, una medida práctica, al alcance de cualquiera, es hacerlo en la oración personal; pero también está en nuestra mano promover oraciones comunitarias dedicadas expresamente a este tema allá donde uno viva su fe (parroquia, movimiento, asociación…), oraciones  que sirven para concienciarnos de que cristianos como nosotros están siendo perseguidos en el siglo XXI y que su tragedia no nos es en absoluto indiferente.  Naturalmente, el Papa no solo se ha referido al genocidio anticristiano en este Mensaje sino que lo hace constantemente, cada vez que tiene ocasión.

Otro hito ha sido el nombramiento de Massimo Introvigne como representante de la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) contra el racismo, la xenofobia y la discriminación con una atención particular a la discriminación contra los cristianos. Introvigne, entre otras muchas actuaciones positivas, ha promovido recientemente una Reunión de Alto Nivel de la OSCE dedicada a la Prevención, respuestas, odio, incidentes y crímenes contra los cristianos. Todo un catálogo de agresiones que pretende introducir este problema en las agendas políticas de los Estados y los organismos internacionales no solo para formular solemnes declaraciones de condena (que ya es un paso) sino para impulsar medidas efectivas que pongan contra las cuerdas a los Estados que no garanticen la libertad religiosa de sus ciudadanos y toleren la persecución por motivos religiosos.

La mayor parte de la población no trabaja en un organismo internacional ni tiene un cargo político ni peso alguno en la opinión pública mundial. Pero no estaría de más que la libertad religiosa, y en especial la discriminación y el genocidio anticristiano, se introdujeran en la vida ciudadana y cultural en forma de iniciativas de difusión, denuncia, propuestas y acciones. Y también en la micropolítica autonómica y local con proyectos de solidaridad, ayuda, condena, acogida…

En fin, todo un programa acción que, a modo de goteo, puede ir creando una ola gigante que frene la espiral de violencia y despierte de una vez nuestras dormidas conciencias occidentales.

Teresa García-Noblejas