Nos informa HazteOír que el Ayuntamiento de Andraxt ha convocado un festival de coros homosexuales. Así, como suena. Aunque en Mallorca no hay más que un coro homosexual. Aunque es una majadería. La política es la política y el alcalde del PP tiene que demostrar que no es homófobo. Lo que pasa es que a estos neófitos de la homofilia se les va la mano y no distinguen entre ser moderno y guay y hacer el ridículo, porque son un poco, en este mundillo, como los nuevos ricos.

Resulta lógico que haya unas paraolimpiadas donde personas con discapacidades concursen al margen de quienes no las tienen, puesto que sus circunstancias les hace tener marcas inferiores y no sería justo que compitieran unos y otros. En todo lo demás, en esas muchísimas cosas en las que su rendimiento y capacidad es como la del resto, se les integra y se les trata, en exigencia y respeto, como a todos. Se trata de integrar, o eso creía yo.
Si ustedes me dicen qué dificultades tiene un coro homosexual frente a uno hetero, o qué diferencias hay entre las voces de homos y heteros, o unas razones sólidas por las que no compitan con sus iguales heteros, me callo. Porque éramos todos iguales ¿no? Pero como sé que una opción sexual no afecta al canto, han de reconocer, como yo, que esto es tan ridículo como la orquesta de mujeres en la que estaba Marilin Monroe en la inolvidable película “Con faldas y a lo loco”. Y es que el parecido es más que superficial. Al igual que en la orquesta de mujeres, lo importante era el sexo de las artistas y no sus capacidades, en este caso lo importante es la opción sexual y no sus cualidades para el canto. En ambos casos se les suponen pero no es determinante, de tal modo que Jack Lemmon y Tony Curtis, se ven obligados para que les contraten a hacerse pasar por mujeres, razón por la que consiguen el puesto, al margen de su habilidad con el instrumento.

En la foto que se aporta aparecen “las chicas del conjunto” (dicho sin más intención que la comparativa con la película) posando felices en exhibición metafórica de su opción sexual, puesto que es eso, y no algo relacionado con el canto, lo que les hace diferentes y partícipes de esa coral y del festival. Como la orquesta de “Con faldas y a lo loco” que sólo era de chicas.

El consejo final se ve venir. Y la respuesta ha de ser contundente y ridiculizadora para evitar que parezca transigir con los privilegios dados a una opción sexual minoritaria pero estúpidamente mimada.

Recomiendo a todas las corales de Mallorca que se apunten al concurso como homosexuales. Con evidentes muestras de heterosexualidad pero diciendo que son homosexuales. Supongo que si uno puede decir que es hombre o mujer (me remito a las leyes de transexualidad que se están promulgando) con los atributos sexuales contrarios y nadie puede decirte lo contrario porque es delito de transfobia, menos podrán negarse a un repentino cambio de opción sexual que dura exactamente hasta el final del concurso de corales homosexuales. Concurso que, por cierto parece creado por un orate.
Y mi otra recomendación es llamar al concurso “Festival Coral con Faldas y a lo Loco” para evidenciar que por una medida discriminatoria, arbitraria y sin relación con la música, se obliga a los miembros de las corales a variar su opción sexual y mentir como a los pobres protagonistas de la película.
Alicia V. Rubio Calle