El libro Seducidos por la muerte, de Herbert Hendin, publicado en España por Planeta (2009) analiza a fondo las consecuencias de la legalización de la eutanasia que, según sus defensores, siempre será voluntaria:

  • «Todos en su entorno, incluida su médica, contribuyen a la presión para que Louise se atenga a la decisión que ha tomado llena de dudas. El colofón de la historia puede ser lo que una Louise aterrorizada dice a su madre: Siento que todos están arrastrándome, presionándome. Quiero, simplemente, un poco más de tiempo. No parece que haya mucha dignidad o compasión en el modo en que Louise fue ayudada a morir». (Pag.24).

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    • «Citando un artículo del propio autor con Zylic, y Chris Rutenfrans (político científico del Departamento Holandés de Justicia): Más de la mitad de los médicos holandeses se sienten libres para sugerir el suicidio asistido o la eutanasia a sus pacientes, lo que compromete la voluntariedad del proceso. No se informa del sesenta por ciento de los casos de eutanasia, lo que hace la regulación imposible. Un cuarta parte aproximada de los médicos admite haber acabado con la vida de pacientes que no dieron su consentimiento, lo que, al menos en teoría, es ilegal en Holanda como en cualquier otra parte. Unos pocos ejemplos pueden ayudar: Una esposa que no quería cuidar más a su marido enfermo, le dio a elegir entre eutanasia o ingreso en un establecimiento para enfermos crónicos. El hombre, temeroso de ser dejado a merced de extraños en un lugar no familiar,  escogió morir…» (Pag. 28)
    • «De un estudio del Dr. Hilhorst, previo al informe Remmelink: La mayor parte de las peticiones de eutanasia viene de las familias más que de los propios pacientes.  Concluía que la familia, los doctores  y las enfermeras presionaban a menudo al paciente para que pidiera la eutanasia». (Pag. 126)

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