La larguísima batalla frente a EpC ha tenido unos protagonistas indiscutibles: los miles de padres de toda condición que han decidido, sin miedo, plantar cara al poder en su pretensión totalitaria. Gente normal que, superando nuestro crónico fatalismo y la letal llamada a la componenda y la adaptación, están demostrando día a día que no hay más remedio que complicarse la vida para luchar por lo más valioso que tenemos: los hijos, los de todos, los de hoy y los de mañana. Y que saben que ya no podemos esperar a que nadie venga a solucionarnos nuestros problemas…

El mes de febrero pasado, tras conocerse las sentencias del Tribunal Supremo, escribíamos que

el movimiento cívico de objeción a Educación para la Ciudadanía constituye una realidad social creciente en defensa de las libertades ideológica, de conciencia y enseñanza. Los padres objetores van a ser actores imprescindibles en cualquier debate de política educativa de ámbito nacional o autonómico.

Pues esta realidad social creciente, espontánea pero unida en lo esencial, se ha traducido en la creación de una Federación de ámbito nacional, España educa en Libertad, que se ha presentado la semana pasada en Madrid. Van a dar la batalla en EpC, como hasta ahora, pero también se proponen intervenir activamente en el ámbito educativo en los próximos años. Con estos padres en el espacio público ya nada será igual porque son imparables y luchan por la libertad de sus hijos y la de todos. Es cuestión de conciencia y cuestión de libertad.

Jaime Urcelay