Encuentro Objetores Valencia

Según ha comunicado hoy la plataforma de padres objetores Valencia Educa en Libertad (VAEL), tres nuevas sentencias del Tribunal Supremo anulan otros tantos autos del Tribunal Superior de Justicia de Valencia que vulneraban el derecho de los demandantes a una tutela judicial efectiva.

Estos nuevos fallos judiciales ponen de manifiesto que el derecho a la objeción de conciencia frente a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía sigue siendo un «caso abierto» en los tribunales de justicia.

VALENCIA, 28 de abril de 2010.- El lunes 26 de abril, el Tribunal Supremo notificó a la asesoría jurídica de Valencia Educa en Libertad (VAEL) dos sentencias dictadas el pasado día 8, en las que ordena al Tribunal Superior de Justicia de la C. Valenciana (TSJCV) que resuelva los recursos contencioso-administrativos que, en octubre de 2008, interpusieron 19 padres objetores a Educación para la Ciudadanía (EpC). El órgano judicial valenciano acordó el 8 de mayo de 2009 dos autos, ahora anulados, en los que denegaba la admisión a trámite de esos procedimientos.

Estas resoluciones se suman a otra de fecha 22 de marzo, mediante la cual la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS resolvió en los mismos términos un recurso de casación que otro padre valenciano planteó por idéntico motivo. Así pues, son 20 los objetores de esta Comunidad que han obtenido del Alto Tribunal la garantía de su derecho a la tutela judicial efectiva. Un derecho este que, en palabras de los magistrados, “comprende el de obtener una resolución fundada en Derecho” y que las resoluciones del Tribunal regional no habían respetado.

Todos estos padres valencianos, cuya representación procesal corre a cargo del abogado Jorge Sánchez-Tarazaga, presidente de VAEL, habían interpuesto ante el TSJCV recursos contencioso-administrativos contra la presunta denegación del reconocimiento de sus objeciones de conciencia a EpC, por silencio administrativo, ya que no habían recibido en tiempo y forma ninguna resolución de la Consejería de Educación.

Los autos que han quedado sin efecto defendían que la Administración educativa no estaba obligada a responder a los escritos de objeción de conciencia, pues estos constituían “una mera comunicación de una decisión desprovista de mayores o ulteriores pretensiones”. Sin embargo, la Sección 7.ª de la Sala Tercera del Supremo considera que ese razonamiento es “excesivamente rigorista” y determina que la Administración sí estaba obligada a “pronunciarse en sentido favorable o contrario” y también a “responder a la solicitud de alternativa académica a la controvertida asignatura que planteaban los recurrentes a favor de sus hijos”.

Para Jorge Sánchez-Tarazaga, “estas dos nuevas sentencias suponen un refrendo a la acción de los padres en defensa de la libertad de educación de sus hijos y dan un espaldarazo al movimiento objetor”. “Efectivamente –añade–, más allá de las directamente concernidas por las sentencias, con ellas queda amparada toda una multitud de familias que verdaderamente creen que no existe una moral pública y otra privada, y que la religión de Estado no debe imponerse en las aulas”.

El letrado concede un gran valor a estas resoluciones: “Son importantes porque nos permiten seguir argumentando, con la ingente multitud de hechos que nos da la práctica de la impartición de la EpC cada día, que esta asignatura dista de ser neutra o átona; más bien se trata de una nueva ‘formación del espíritu’, sólo que no nacional, sino de una antropología deconstructiva de la familia y de los valores que en ésta se defienden y sobre todo, se viven”.

“Vale la pena seguir luchando –manifiesta Sánchez-Tarazaga–, asumir las derrotas en batallas judiciales, como lo fueron las sentencias del Supremo de febrero de 2009, y alegrarse de estas victorias parciales, como lo son las sentencias del mismo tribunal que hemos conocido en abril. La verdad se acabará imponiendo, y alcanzaremos la victoria final, expresada en términos de descubrimiento del terrible engaño que esconde este grupo de asignaturas englobadas bajo las siglas de EpC”.  

Por último, el presidente de VAEL se dirige a los padres que defienden con todas las consecuencias sus derechos y los de sus hijos: “Tenemos que estar muy orgullosos de hacer lo que hacemos y de defender lo que defendemos. No se trata de teorías educativas, ni de leyes; se trata de nuestros hijos, de defenderlos de la tiranía del pensamiento único, que habla de libertades y de derechos… siempre que hables de los mismos que este falso progresismo predica. No queremos que ‘papá Estado’ nos diga cómo hemos de pensar ni nosotros ni nuestros hijos, gracias. En esta labor, los padres asumimos la titularidad indelegable, con el auxilio impagable de tantos maestros vocacionales, deseosos de colaborar con nosotros en esta misión”.