Esta semana se han dado a conocer los nombres de los Premio Nobel de Medicina 2012: los investigadores Shinya Yamanaka y John B. Gurdon (en la imagen). Un galardón que en esta oportunidad tiene importantes connotaciones en el campo de la ética por el impulso que representa para la investigación con células madre adultas como alternativa cientificamente más eficaz que la basada en la utilización de células procedentes de embriones humanos.

Como ha informado el diario El Mundo, en 1962 Gurdon demostró en un experimento en ranas, «que una célula madura intestinal podía proporcionar a un organismo primigenio toda la información necesaria para su correcto desarrollo». Por su parte, más recientemente, «Shinya Yamanaka demostró que, sin necesidad de manipular embriones, era posible reprogramar células maduras de ratones para que volvieran a su etapa inicial».

Zenit ha ampliado la información indicando que «Yamanaka está considerado el padre de las llamadas células madre pluripotentes inducidas (iPS), que poseen la capacidad de convertirse en cualquier tipo celular especializado. Especialista en cirugía ortopédica, de 50 años, logró en 2006 generar las células madre pluripotentes inducidas (iPS) con características que, hasta entonces, los investigadores creían que sólo poseían las células madre embrionarias».

En una reciente visita a España, el científico japonés declaró que renunció a investigar con embriones humanos al ser consciente que «cualquier ovocito fecundado podía desarrollarse y convertirse en un ser humano», al igual que sus hijas.

La trayectoria de Gurdon la sintetiza Nicolás Jouvé de la Barreda, catedrático de Genética de la Universidad de Alcalá de Henares, en Páginas Digital.  El científico británico llevó a cabo experimentos de clonación de sapos; sus avances sirvieron posteriormente para la tecnología del trasplante nuclear que dio lugar a la oveja Dolly. Sus trabajos demuestran, afirma Jouvé de la Barreda, «que el núcleo de una célula somática adulta guarda toda la información genética necesaria para el desarrollo de un ser adulto, un clon, siendo en esta capacidad equivalente a un cigoto recién fecundado».

En definitiva, se trata del reconocimiento mundial a dos científicos que han sido decisivos para demostrar que la investigación con células madre adultas es eficiente, a diferencia de la que utiliza células madre procedentes de embriones que son manipulados y destruidos.

Más referencias en la web de Profesionales por la Ética:

Texto del Manifiesto 25 de marzo por una investigación biomédica eficiente, respetuosa con el ser humano y adecuada a la legislación europea

Vídeo de la presentación del mismo Manifiesto.