¿Cómo se adoctrina a los menores en este momento?

Aunque el panorama se avecina es desolador, lo cierto es que lo que se vive actualmente no es como para estar tranquilos. Desde hace años se vienen impartiendo en las tutorías de la ESO clases de educación sexual y de diversidad sexual mezcladas con la violencia de género, para las que normalmente vienen personas externas al centro, contratadas por los Ayuntamientos y servicios sociales… que ofrecen a los directores servicios de «actividades tutoriales».

Estos «servicios tutoriales», en los que lo mismo entra la ecología y el medio ambiente que las drogas y el alcohol, en el caso de la educación sexual y la diversidad sexual, los ponentes enviados la mayoría de las veces son miembros de asociaciones LGBT, dedicadas a este tipo de actividad, adoctrinante más que sanitaria, por las que reciben generosas subvenciones y mantienen contratos de servicios con los poderes públicos. Sin embargo, el hecho de que provienen de un organismo público supuestamente neutral, el Ayuntamiento, tranquiliza a los padres.

En otros casos, organismos como Planificación Familiar (organismo miembro de la Internacional Planned Parenthood…), asociaciones LGBT directamente y otros cuyo planteamiento de la sexualidad humana es muy controvertido, ofrecen sus servicios directamente a los equipos rectores de los centros.

En el caso de los concertados, por lo general, tratan de que los talleres sean más afines al ideario, pero no siempre es así y hay padres que se han llevado desagradables sorpresas. En el caso de la enseñanza pública, los talleres son, casi de forma unánime, un compendio de ideología de género, sexualidad sin compromiso, medios anticonceptivos o abortivos e informaciones sobre cómo «practicar sexo sin consecuencias indeseadas» (utilizo su terminología). En la inmensa mayoría de los casos no se informa a los padres de nada, creando una espiral de delegación de obligaciones en la que los centros educativos ningunean a los padres en cuestiones educativas clave y los padres evitan las obligaciones de su patria potestad delegándolas en los centros por dejadez, exceso de confianza, buena fe o ausencia de espíritu crítico.

Sin embargo, lo que hasta ahora sucedía con cierta frecuencia, pero de forma voluntaria por parte de los centros y con la posibilidad de enfoques más afines a las convicciones de los padres, con la implantación definitiva de las nuevas legislaciones se establece como obligatorio y dirigido, con temarios impuestos, enfoques únicos y transversalidad en todas las asignaturas y materias.

¿Qué podemos esperar en un futuro y cómo defender el derecho a educar a nuestros hijos?

Alicia V. Rubio Calle

PD:

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