Misa Forum BarcelonaLa emocionante llegada y acogida de los voluntarios y peregrinos de todo el mundo y los primeros actos en las diócesis, están permitiendo ya vislumbrar la magnitud y trascendencia de la JMJ Madrid 2011.

Acierta por eso de lleno el editorial del diario La Razón de hoy al calificar la JMJ de «acontecimiento global». «No hay, afirma, otra experiencia en todo el mundo equiparable a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que sea capaz de reunir durante una semana a un millón y medio de jóvenes para reflexionar, dialogar e intercambiar experiencias vitales con el denominador común de su fe y sus creencias».

Frente a cualquier tentación de desesperanza en el difícil contexto de nuestra época, «la JMJ mostrará la verdadera cara de la gran mayoría de los jóvenes: coherencia, esfuerzo, responsabilidad, respeto mutuo, solidaridad, compromiso cívico, principios morales, valores espirituales y unión de esfuerzos para hacer más justas y libres las sociedades en las que viven. Naturalmente, impulsados por un mismo espíritu: el que nace de Cristo«.

Reproducimos seguidamente el mencionado editorial.

(En la imagen, más de 40.000 jóvenes asisten ayer en Barcelona a la Misa en el Fòrum de Barcelona)

Leer en portada Siguiendo a Benedicto XVI en Madrid

Leer en portada el artículo Juventud mirando al futuro

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JMJ, ACONTECIMIENTO GLOBAL

(La Razón, Editorial, 14/08/2011)

No hay otra experiencia en todo el mundo equiparable a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que sea capaz de reunir durante una semana a un millón y medio de jóvenes para reflexionar, dialogar e intercambiar experiencias vitales con el denominador común de su fe y sus creencias. Tampoco hay ninguna organización en todo el mundo capaz de una movilización tan gigantesca, salvo la Iglesia Católica. Que España, especialmente Madrid, haya sido elegida como escenario y centro de acogida de este acontecimiento internacional es un privilegio y una oportunidad cuyos beneficios morales y sociales serán mucho más importantes que los económicos. Si el corazón madrileño, la Puerta del Sol, ocupó fugazmente en mayo las portadas de los medios de comunicación internacionales debido a las acampadas de los «indignados», los próximos días volverá a ocuparlas pero con imágenes bien distintas y mensajes muy diferentes. En efecto, frente a la estéril «indignación» que se consume en la protesta, el insulto, la falta de compromiso real y los intereses políticos, la JMJ mostrará la verdadera cara de la gran mayoría de los jóvenes: coherencia, esfuerzo, responsabilidad, respeto mutuo, solidaridad, compromiso cívico, principios morales, valores espirituales y unión de esfuerzos para hacer más justas y libres las sociedades en las que viven. Naturalmente, impulsados por un mismo espíritu: el que nace de Cristo. Por mera coincidencia, la JMJ de Madrid se celebra pocos días después de que Londres y otras grandes ciudades inglesas hayan sido golpeadas por el vandalismo y el saqueo de cientos de jóvenes, la mitad de ellos adolescentes, que han horrorizado a la opinión pública por su brutalidad y egoísmo. Las imágenes que mostraban a unos chavales ebrios de violencia, despiadados y entregados a la destrucción, incluso al homicidio, han abierto los ojos a la clase política y han hecho exclamar al primer ministro: «Una parte de nuestra sociedad está enferma». Tampoco revelan una sólida salud moral y cívica los altercados registrados estos últimos días en la localidad catalana de Lloret de Mar, donde cientos de jóvenes se enfrentaron a la Policía por el cierre de una discoteca. La proliferación del llamado «turismo de alcohol barato» atrae cada vez a más jóvenes de toda Europa a las costas españolas con el único fin de emborracharse sin solución de continuidad, lo que suele degenerar en actos de vandalismo y destrozos de bienes públicos. En todos estos casos, lo que asoma a las pantallas de televisión son unos jóvenes que actúan sin cortapisas morales, ajenos a las consecuencias de sus actos y que no asumen el daño que causan a terceros. Ellos mismos son su única preocupación. En síntesis, jóvenes y adolescentes con un elevado déficit de formación familiar, de educación intelectual y de musculatura moral. En este contexto, adquiere gran importancia la celebración de la JMJ como el espejo global de una juventud empeñada en mejorar el mundo sumando esfuerzos y adoptando cada cual su compromiso personal desde unos principios y valores espirituales que hunden sus raíces en el mensaje evangélico.

http://larazon.es/noticia/4930-jmj-acontecimiento-global