Gádor Joya Gádor Joya, portavoz de la innovadora plataforma ciudadana Derecho a Vivir, se refiere en el último número del semanario Alfa y Omega al reciente anuncio del Gobierno de una Ley de muerte digna.

En un artículo que lleva por título ‘Verdadera muerte digna’, la Doctora Joya subraya como en realidad  ‘morir dignamente es vivir dignamente hasta el final‘, pero ‘este Gobierno, defensor de la cultura de la muerte y no de la vida, pretende aprobar la eutanasia por la puerta de atrás‘.

Dado su interés, ofrecemos a continuación el texto completo del citado artículo.

Ver también el vídeo de Gádor Joya ‘¿Muerte digna o eutanasia encubierta?’

VERDADERA MUERTE DIGNA

Gádor Joya Verde

Derecho a Vivir

(Alfa y Omega, 25/11/2010)

En el libro Martes con mi viejo profesor, Morrie, un profesor de universidad con una enfermedad terminal, le dice a Mitch, un antiguo alumno, que «cuando aprendes a morir, aprendes a vivir». Morir dignamente es vivir dignamente hasta el final. Y, para eso, no hace falta que el señor Rubalcaba y el resto del Gobierno se inventen, a estas alturas, una ley.
Los médicos hemos aprendido, en la universidad y ejerciendo nuestra profesión, que nuestra labor es la de curar; si no se puede, paliar; y, siempre, acompañar. Y eso no se legisla, es algo intrínseco a nuestra profesión. Además, en España existe la Ley de Autonomía del Paciente, que regula la relación médico-paciente, que establece una serie de protocolos sobre consentimiento informado, aceptación de medidas terapéuticas, etc., que hace totalmente innecesaria la mal llamada Ley de muerte digna, que el Gobierno anunció la semana pasada.
A nadie se le escapa que, si se pretende aprobar esta nueva norma, es porque también se pretende aprobar una serie de prácticas eutanásicas que, en aras de una falsa piedad y compresión, y haciendo prevalecer su autonomía por encima de la del médico, permita acabar con la vida de aquellas personas que, al no poder decidir por sí mismas, quedan a merced de un tercero. Así, un paciente en estado vegetativo permanente, como Eluana Englaro, puede ser sometido a una muerte indigna, desprovista de alimentos e hidratación, alegando un sinfín de razones que la persona afectada no puede reafirmar.
En este tema, se juega con el lenguaje, y se manipula a merced de los intereses de cada cual. Y, al igual que ocurre con el aborto, se utilizan eufemismos para esconder la realidad. El derecho a morir dignamente es algo que todos defendemos, y queremos para cada uno. Pero de ahí a pretender que ayudar a una persona a morir dignamente consiste en matarla o en propiciar su muerte, va un abismo.
Nuevamente, se recurre a la autonomía del paciente para decir que todos aquellos enfermos terminales o con grandes discapacidades tienen derecho a la eutanasia. Si decidir cuándo se quiere morir se contempla como un derecho, y se exige de la sociedad española y del médico un compromiso para que todos puedan recurrir a ella, ¿por qué no lo puede hacer cualquier otro? Se puede sufrir por muchos motivos y, así, todo es subjetivo. El relativismo, una vez más, hace que la vida de alguien se considere más o menos digna según las circunstancias en que sea vivida.
Que no nos engañen. No es necesaria una ley de muerte digna, la dignidad es algo intrínseco al ser humano. Este Gobierno, defensor de la cultura de la muerte y no de la vida, pretende aprobar la eutanasia por la puerta de atrás, pero debería ser consciente de que la sociedad española ya ha dado un paso al frente recientemente, oponiéndose a la ley del aborto, y seguirá luchando para defender la vida de todos, sobre todo en aquellas fases especialmente vulnerables, como son su comienzo y su final.
Lo hemos hecho una vez y lo volveremos a hacer las veces que sean necesarias.

http://www.alfayomega.es/Revista/2010/713/14_conojosdemujer.html