A petición del diario digital El Confidencial, Jaime Urcelay, presidente de Profesionales por la Ética, ha criticado la práctica de colocar ex ministros y ex altos cargos en las universidades sin más merito que los servicios prestados al Partido o al Gobierno de turno.  «Es en toda regla una forma de corrupción porque corta legítimas expectativas de otras personas que sí han trabajado mucho. Sin embargo, es un tema tabú y nadie es capaz de afrontar de una manera clara un cambio en el sistema». Si, además, «sumamos la devaluación de la formación de la clase política -añade Urcelay-, da la impresión de que al final se premia más la tibieza ideológica y la lealtad ciega que la capacidad, el rigor y la altura intelectual que debería exigirse en una institución como la universitaria».

Lea la noticia completa aquí.

elconfidencial