Campaña Ministerio de SanidadEl diario La Razón se ha hecho eco en un amplio reportaje del último informe de Vigilancia Epidemiológica de Infecciones de Transmisión Sexual, elaborado por el Instituto de Salud Carlos III.

Los datos no pueden ser más preocupantes. Como titula a toda página La Razón, las enfermedades sexuales se han convertido en «una amenaza creciente» en nuestra nación. Los casos de sífilis y gonorrea han crecido un 306% y un 135% respectivamente en diez años. Sólo los casos de infecciones por VIH consiguen mantenerse, a nivel global, en un mínimo histórico, aunque -como ha destacado ANDOC en una nota de prensa-  entre jóvenes de 13 a 20 años han pasado del 1,8% en 2004 al 9,7% en 2009.

La conclusión de los especialistas es clara: se ha perdido el miedo a las enfermedades de transmisión sexual. «Fomentar la promiscuidad y las relaciones sexuales irresponsables -se afirma en el citado reportaje-  no sale gratis y medidas como la libre dispensación de la píldora del día después (…) no ayudan precisamente a desterrar de nuestra sociedad este tipo de enfermedades».

Leer el reportaje de La Razón «Las enfermedades sexuales, una amenaza creciente» (06/04/2011).

Leer la nota de prensa de ANDOC «Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en España alcanzan en 2010 la cifra más alta de los últimos 10 años» (05/04/2011).

A este mismo tema se refiere el Dr. Enrique Jaureguizar, Director de Médicos por la Vida, en una columa que con el título «Rotundo fracaso» publica también el mencionado diario. «La falsa seguridad del sexo en las campañas sensacionalistas del Gobierno  -afirma Jaureguízar-, la amoralidad y falta de valores que se van instaurando en la sociedad y la separación total de la educación afectiva de la pura genitalidad, ha conseguido los efectos contrarios a los que hubiésemos deseado».

Por su parte y con motivo del conocimiento de las mencionadas estadísticas, ANDOC ha reiterado su «llamamiento a las autoridades políticas, sanitarias, a las entidades profesionales, a las familias y a la sociedad entera para que, dejando al margen los proyectos ideológicos fallidos, se afronte con rigor y sin prejuicios este gravísimo problema, propiciando políticas nuevas de educación afectivo-sexual«.