La Fageda es una singular experiencia de éxito empresarial con 32 años de historia y un interesantísimo modelo propio que, dedicada a la producción alimentaria en régimen de cooperativa de trabajo asociado, en 2013 presentó un crecimiento del 18% respecto al ejercicio anterior.

Esta iniciativa nació en Olot (Gerona) con el objetivo de proporcionar un trabajo real y digno a las personas de la comarca que La Garrotxa que sufrían una minusvalía mental severa. Hoy ocupa a 290 trabajadores, de los cuales el 60% presentan discapacidad intelectual o enfermedad mental severa.

Emilio Chuvieco nos acercaba ayer en una entrevista publicada en Aleteia al pensamiento y los valores de Cristóbal Colón, el fundador de este proyecto considerado emblemático por su extraordinaria labor social, su éxito económico sostenido y por haber desafiado muchas de las supuestas «reglas del juego» de la tantas veces inhumana competitividad empresarial.

EL TRABAJO NOS TIENE QUE AYUDAR A MEJORAR COMO PERSONAS, SI NO ES ALIENANTE

La empresa alimentaria La Fageda, que dirige Cristóbal Colón, da trabajo a todos los discapacitados de la comarca gerundense de La Garrotxa

Enrique Chuvieco – Aleteia / 01-09-2014

Leyendo a Víktor Frankl, aparcó el psicoanálisis porque, “como el resto de corrientes modernas de psicología, tiene una mirada parcial” sobre el hombre, subraya este aragonés afincado hace varias décadas en Cataluña. Hace años colgó dedal y aguja porque “no quería dedicar mi vida a ser sastre y ganar dinero” y, también contracorriente, califica de desgracia que la gente “ignore y evite hablar de la muerte, cuando de los único que podemos estar seguros es de que moriremos”.

En su actual empresa, La Fageda, “la que hace los mejores yogures del mundo” -aclara con satisfacción (y que no se pueden degustar fuera de Cataluña)-, ofrecen trabajo a todos los que les deriva Asuntos Sociales en una plantilla que ya cuenta con 290 trabajadores, de los cuales el “60 por ciento tienen el certificado de discapacidad y también decimos que el resto estamos de camino…”

Todo un personaje este descubridor de otro modo de vivir.

-Usted ha dicho que tras leer «El hombre en busca de sentido», de Viktor Frankl, su vida cambió, ¿qué conciencia fue naciendo en Ud. a partir de aquí?

Al leer a Viktor Frankl me sorprendió que un psicólogo moderno afirmara lo que dicen todas las tradiciones, que el individuo tiene una responsabilidad y una libertad inalienables. Es decir, que nada ni nadie te las puede quitar. Hace hincapié en la esencia espiritual de todo hombre, en la dimensión trascendente de la realidad. Todo ello constituye una potente palanca para dar sentido a la vida y al trabajo, que es lo que intentamos hacer en La Fageda.

-Dedicado al psicoanálisis durante varios años, lo abandonó, ¿a qué fue debido?

El psicoanálisis como la mayoría de corrientes modernas de la psicología, tiene una mirada parcial de lo que para mí es el misterio del alma humana. Intenta solucionar las situaciones personales, las enfermedades psicológicas mirando al pasado, al subconsciente de la persona y a los condicionantes del entorno.La mirada de la logoterapia de Viktor Frankl es más esperanzadora ya que se proyecta en el sentido de la vida y en lo trascendente.

-En alguna intervención ha dicho que es importante hablar de la muerte.

Pienso sinceramente que deberíamos vivir cada día como si fuera el último. Es la manera más auténtica y profunda de dar sentido a la vida.

Desgraciadamente, la muerte es una realidad que la gente evita e ignora, cuando de lo único que podemos estar seguros es que nos moriremos…

-Cuenta que La Fageda nació a raíz de su dedicación profesional en un sanatorio de enfermos mentales de Olot, ¿qué le llevó a dar el paso y qué valoración hace de su decisión?

Cuando a los 20 años acabé la mili, no quise volver a la sastrería que había creado, porque no quería dedicar mi vida a ser sastre ni a ganar dinero. En cambio estaba intrigado por el misterio de la mente humana y por lo que pasa cuando alguien pierde la conciencia. Todo ello me impulsó a entrar en el manicomio de “Las Delicias” en Zaragoza.

-Dan trabajo a todos los enfermos mentales de la comarca de La Garrotxa que, según sus palabras, «hacen el mejor yogur del mundo»: ¿Cómo les motiva y en qué se basa su método de trabajo?

De entrada, ninguno de nuestros trabajadores se considera “discapacitado” ni lo tratamos como tal. Intentamos que afloren las capacidades de cada cual y las potenciamos. Por ejemplo, ellos son responsables de elaborar productos de gran calidad. Nuestros yogures se encuentran en los murales de los supermercados, al lado de las grandes marcas multinacionales. Y encima, el consumidor paga hasta un 40% más cara nuestra marca que la de la competencia, porque efectivamente nuestros yogures son muy buenos ¿Quién no se sentiría orgulloso de ello?

-¿En qué medida el trabajo que realizan estas personas, es la mejor medicina para su psicosis?, según ha manifestado Ud. en alguna ocasión.

Está comúnmente aceptado que el trabajo es una poderosa herramienta terapéutica. Para una persona diagnosticada con enfermedad mental, que padece además el estigma de ser una carga para la familia y la sociedad, hay un abismo entre irse a dormir a las 3 de la madrugada cada día y levantarse a las 12 del mediodía porque no tiene ninguna ocupación, o levantarse cada mañana con la ilusión de ir a trabajar y construir un proyecto importante.

-¿Cuántos trabajadores tienen? ¿Hacen una selección de los puestos de trabajo en función de las aptitudes?

Actualmente, de las 290 personas que estamos en La Fageda, el 60% tienen un certificado de discapacidad y también decimos que el resto estamos de camino… Nosotros ofrecemos trabajo a todas las personas que nos llegan derivadas de los Servicios Sociales de la comarca.

-Han sido coronados como una de las empresas alimentarias más importantes de España ¿cuándo podremos degustar sus productos los que vivimos fuera de Cataluña?

No tenemos previsto salir de Cataluña. Pensamos que la cantidad a menudo está reñida con la calidad. No tenemos necesidad de salir de nuestro mercado. La marca y el producto responden mejor en clave local. Por último, no tenemos inversores ávidos de recuperar su inversión ya que la mayor parte de nuestro capital proviene de reinvertir los beneficios que obtenemos.

-Han optado por invitar a la gente a sus instalaciones y no invertir ni un euro en publicidad, ¿por qué no cree en ella?

La publicidad siempre tiene un punto de artificio o por lo menos es percibida como tal. Y además, cuando se trata de un producto de gran consumo, es muy cara para que sea efectiva. Nosotros preferimos la autenticidad y por eso invitamos a nuestros consumidores a nuestra casa: no tenemos nada que esconder.

-¿Qué ha representado para Ud. unir su vida a esta cooperativa social?

La Fageda es un proyecto de vida. Es ilusionante ver que lo que haces puede repercutir en la vida de tanta gente.

– ¿Qué aspectos valora en el mundo del trabajo que se puedan haber perdido?

Suelo decir que el sentido del trabajo es un trabajo con sentido. El trabajo nos tiene que ayudar a mejorar como personas, sino es alienante. Lo mismo pasa con las empresas.

http://www.aleteia.org/es/economia/noticias/el-trabajo-nos-tiene-que-ayudar-a-mejorar-como-personas-sino-es-alienante-5887136754565120

(En la imagen, Cristóbal Colón. Foto: La Fageda)

Para leer una exposición completa del modelo de La Frageda, pinchar aquí.