Promover y defender valores exige también cuidar nuestra manera de actuar. Con lo que hacemos, con nuestro comportamiento, estamos haciendo creíble o no lo que decimos estar defendiendo.

Por ejemplo:

  •  Ser serios, buscar sinceramente la verdad de las cosas, los hechos, con rigor. Aceptar la realidad como es. Profundizar. Formarse. Ser “profesionales”.
  • Actuar con caridad y respeto a las personas. Evitar siempre insultos, desprecios personales, faltas de respeto. Cuidar siempre a las personas concretas.
  • Buscar la unidad, la armonía, la amistad. Evitar siempre, hasta donde sea posible, los conflictos con los que defienden, aunque sea por diferente camino, los mismos ideales.
  •  Coherencia en los comportamientos personales. Procurar dar ejemplo de vida, con sencillez, sin creernos nunca mejores o con más méritos que los demás.
  •  Magnanimidad, generosidad, pensar a lo grande, soñar… Los valores que defendemos nos trascienden.

Jaime Urcelay