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Yo no sé lo que pasará en las demás casas pero en la nuestra las Navidades son la bomba.

Las vacaciones de Navidad son emocionantes desde el momento en que salen los niños del cole, todo es especial y lo que no lo es, lo disfrazamos de especialidad.

El eje central son las visitas a los belenes, todos los años visitamos el núcleo duro de los de siempre con alguna incorporación nueva. Este año hemos incorporado una ruta por algunas de las iglesias del Madrid de los Austrias, con parada técnica a tomar un chocolate con churros en el Mercado de San Miguel que es una chulada, y otra ruta por los pueblos de la sierra de Madrid. En total hemos visto cerca de 20 belenes…y no se cansan!!. ( y siempre en esas visitas nos pasa lo mismo, la gente nos mira, cuenta niños y «¿son todos suyos?»,«no, señora, también son de mi marido»).

Y ahora vienen los Reyes, lo sabemos porque los de nuestro Belén ya están muy cerquita del portal y ayer hubo que escribir la carta a todo correr porque nos habíamos despistado. La carta es un examen de conciencia a fondo sopesando lo bueno y lo malo. Jorge les ha pedido que le ayuden a ser mejor el año que viene para poder decirles la próxima vez que sí ha sido bueno del todo, Isabel les ha dicho que a los niños pobres les regalen nuestra casita de los Little Pet Shops porque ya casi no la usamos (y a Teresa y Leonor casi les da un soponcio al oírlo), Paco considera que este año se le ha dado bien el hacerle caso a Dios, Teresa ha pedido una hermanita, Leonor opina que es un poco mandona y Pablo y Pilar no dicen nada….Esta mañana hemos repasado el cuarto de jugar para prepararles a los Reyes la bolsa con los juguetes que luego redistribuyen por las otras casas y así pueden tener juguetes para todos, y por eso a nosotros siempre nos traen alguna cosa nueva pero la mayoría usadas y también por eso no suelen traernos el juguete que les hemos pedido porque ése no lo había dejado ningún niño en la bolsa de su casa.

Pero a mi me empieza ya a entrar la angustia porque se acaban las vacaciones y vuelven al cole. Y es que a mi lo que me gusta es que estén en casa, como una gallina con sus polluelos, todos revoloteando alrededor.

Leonor Tamayo