Estos días de Semana Santa he tenido ocasión de ver Bajo un manto de estrellas, la segunda película comercial sobre los mártires de la persecución religiosa en España en los años 30. En esta ocasión el director y guionista ha sido Óscar Parra de Carrizosa, director de origen manchego que apenas roza los 41 años.

La película, estrenada en 2014, refleja las últimas semanas de vida y muerte, verdadero martirio, de una comunidad de dominicos de la preciosa ciudad de Almagro (Ciudad Real).

Hay otras dos películas con las que resulta inevitable comparar esta. Una es De dioses y de hombres (el martirio de una comunidad de monjes en Argelia) y otra es Un dios prohibido, la película sobre el martirio de los claretianos en Barbastro que rompió el silencio cinematográfico en torno a la persecución religiosa en España en la difícil década de 1930.

Bajo un manto de estrellas es un drama en el que lo mejor y lo peor de los seres humanos se presentan con nitidez. La belleza del entorno y la elegante sobriedad del convento, la ingenuidad de los novicios, la preocupación de los superiores, la fe firme de los frailes, la perversidad cínica del alcalde “moderado”, la crueldad de algunos milicianos y la nobleza del anarquista que no quiere ser un asesino y se juega la vida para defender a los perseguidos.

Bien asesorado por el dominico José A. Martinez Puche y el sacerdote Jorge López Teulón, postulador de la causa de más de 900 mártires de La Mancha, y conocedor de la extrema crueldad de aquellos años (especialmente en La Mancha) Parra logra transmitir emoción, tristeza, indignación, compasión … y fe. Los personajes están bien retratados, son creíbles. Unos dan miedo, otros lástima y otros provocan la admiración y el deseo de perdón que encendió el corazón de esos mártires de Dios, hijos de una Iglesia fiel y heroica hasta la muerte.

Quien no conozca el cielo nocturno del verano manchego no entenderá el título de la película. Para los jóvenes frailes a punto de ser fusilados el cielo no eran estrellas sino el manto de la Virgen, la madre que llegaba a recibir a sus hijos, testigos de Cristo en un mundo hostil.

Y en medio de la incertidumbre, una sabia frase pronunciada por el superior de la comunidad dominica y aplicable a los mártires y a todos cuántos transitamos por este valle de lágrimas: somos viajes con un destino conocido, pero con una hora de llegada incierta.

Teresa García-Noblejas

PD:

Algunos enlaces sobre esta impresionante historia:

http://www.religionenlibertad.com/bajo-un-manto-de-estrellas-2-31603.htm

https://www.youtube.com/watch?list=UUZj8kbGfIcfMdz2JL9B_qtQ&v=9tFKXX_kAYQ

http://bajounmantodeestrellas.com/sinopsis/