libertadLas imágenes impresionantes que nos han llegado de Egipto y Libia dan cuenta de la más íntima inclinación humana hacia la Libertad.  Ni las costumbres más fuertes, ni las culturas más extremistas, ni las tradiciones más arraigadas, ni mucho menos las dictaduras y los absolutismos más atroces, pueden suprimir, ni siquiera disminuir, el anhelo profundo del espíritu humano por una de sus condiciones connaturales y fundamentales: La Libertad.

Las sociedades humanas en toda su historia han librado batallas feroces en busca de la Libertad y aún en pleno siglo XXI tenemos que presenciar violencia, persecución y derramamientos de sangre en esta lucha. Seguramente saldrán victoriosos en esta batalla los pueblos valientes que con “las armas de la razón y no con la razón de las armas” (como lo dijera el ex presidente Betancour) lucharán por su libertad contra aquellos tiranos y dictadores que aún pisotean la dignidad de los pueblos.

Por eso entiende uno que los tiranos y dictadores que gobiernan algunas naciones de este lado del atlántico hayan permanecido extraña y sospechosamente en silencio. Nos habíamos acostumbrado a tener que oír con frecuencia inusitada, las arengas populistas, ruines y agresivas de esos dictadorzuelos de nuestro vecindario que, cegados por su poder y su soberbia, arremeten contra nuestras instituciones y nuestra Democracia, además por supuesto de continuar el sometimiento y el empobrecimiento del pueblo hermano. No me negarán queridos lectores, que es raro al menos no haber oído recientemente a los tiranos que aún gobiernan en distintos sitios de América Latina. ¿Será que están asustados?, ¿será que en un extraño ataque de sensatez, se dieron cuenta que el reclamo de los pueblos de oriente y la exigencia de un final inmediato para las tiranías, resulta especialmente similar  a lo que está viviendo, pensando y sintiendo su propio pueblo, y la América Latina en general?, ¿no será incluso que, como es obvio, sus buenos amigos dictadores de oriente, los previnieron de que ese también podría ser el fin de sus tiranías?.

En todo caso muy callados hemos visto a los tiranos latinoamericanos, porque saben en el fondo que por más ínfulas de poder o fuerza, la historia los condenará y los pueblos de todos los rincones del continente latinoamericano, tarde o temprano alzarán sus voces y su soberanía para desterrar a los dictadores  y abusivos del poder y restituir la Libertad que ha sido agredida y lastimada.

Victor Hugo Malagón. Colombia