Mañana se celebran en Cataluña unas elecciones autonómicas en las que está en juego mucho más que la elección de un parlamento o un gobierno, de uno u otro signo político. El órdago del presidente Artur Mas y de quienes le acompañan en su proyecto separatista, afecta directamente a las «constantes vitales» más esenciales de nuestra comunidad, a aquellas que tienen que ver con nuestra identidad y unidad, nuestra convivencia y nuestra paz.

No es solamente un problema -con serlo y grave-  de respeto a una Constitución o un ordenamiento jurídico concreto y mudable. Es un desafío a las bases que sustentan una nación milenaria como es la española, diversa pero unida, cuya vocación universal alumbró los pueblos hispanoamericanos.

Desde Profesionales por la Ética hoy volvemos a pedir, como siempre lo hemos hecho, la concordia. Y lo hacemos desde la convicción de que la unidad de España, forjada a través de siglos de historia en común, es hoy un bien moral, una exigencia del Bien Común.

Cataluña y España representan un solo corazón que no puede ya partirse de manera unilateral por los intereses ideológicos o de poder de un sector que, con los recursos de todos, lleva años realizando una siembra sistemática de división artificial, de enfrentamiento y, en demasiadas ocasiones, de rencor y odio. Una siembra que ha contado con la pasividad  -y muchas veces complicidad-  de quienes más obligados estaban a defender y promover la unidad de los pueblos de las Españas. Teresa García-Noblejas analizaba recientemente en nuestro blog las claves de este secesionismo inducido desde el poder político (pinchar aquí).

Como en su momento se escribió desde Profesionales por la Ética de Cataluña y hoy reiteramos aun con más fuerza, «no nos pueden partir el corazón, separar nuestros sentimientos, nuestras familias y nuestros amigos».

Ver también en nuestra página:

Las claves éticas del secesionismo inducido. Una reflexión de Teresa García-Noblejas

«A millones de catalanes no nos pueden partir el corazón, separar nuestros sentimientos, nuestras familias y nuestros amigos»

«Tenemos un solo corazón»