Madrid, 25 de junio de 2009. Cuando el 28 de enero pasado se dio a conocer el fallo del Tribunal Supremo sobre objeción a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (o Educación Ético-Cívica, nombre de la materia en 4º de ESO), el Gobierno y sus terminales mediáticas quisieron pasar página asegurando que el tema EpC estaba cerrado y que todos los objetores debían volver a clase.

«Para sorpresa de muchos», asegura Leonor Tamayo, portavoz de Educación de Profesionales por la Ética, «hemos recabado datos y, al finalizar el presente curso escolar, constatamos que al menos 739 alumnos no han entrado en clase de las asignaturas de EpC en todo el curso. Los casos más llamativos son los de Andalucía, dónde no han entrado en clase 200 alumnos; en Madrid, 189 y en la Comunidad Valenciana, 143.

Según Tamayo, las sentencias del Supremo sólo afectaban a 4 casos. Entre las 52 mil objeciones presentadas hay alumnos de todos los cursos, les toque o no recibir EpC ese año porque la objeción puede tener carácter preventivo. Son los alumnos que han tenido que dar EpC este año los que han tenido que decidir si entraban o no a clase.

¿En qué situación legal y académica se encuentran los alumnos que no han entrado en clase de EpC? «En primer lugar», explica Tamayo:

·         «Sólo estaban obligados a entrar en clase los que habían sido afectados por alguna resolución judicial.
·         De los 739 que no han entrado hay de todo: familias que asumen el suspenso con el orgullo de defender su libertad frente a la intromisión del Estado; otros que han sido evaluados mediante trabajo alternativo a EpC (tal como solicitaban los padres en la declaración de objeción), ya que el centro escolar les ha dado facilidades; otros (los que han sido declarados exentos por resolución judicial) aparecen en las notas con un no evaluado.
·         En todo caso, si titulan o no (en el caso de los alumnos de 4º de ESO) no se sabrá hasta septiembre. Nuestro sistema escolar es muy flexible y permisivo, se toleran prácticamente todas las situaciones: no hay razón para que no se encuentren vías de amparo a los objetores a EpC en cada caso y en cada centro».

¿Qué va a pasar el curso que viene? «Evidentemente», asegura Tamayo, «los padres harán lo que quieran, libre y responsablemente. Pero lo cierto es que después de las sentencias del Supremo no ha cambiado nada; es más, el Ministerio de Educación ha incluido en su web materiales nuevos relativos a EpC que se introducen en la intimidad de los alumnos y en los derechos de los padres. Y en Zaragoza se han dictado dos sentencias posteriores a las del Supremo amparando de nuevo a los objetores. Desde Profesionales por la Ética vamos a seguir informando y asesorando a los padres; si desean objetar, les informaremos de las consecuencias en cada caso, pero la decisión será de ellos. Aunque desde luego confirmamos que el año que viene objetarán miles de padres».

Tamayo reitera que el problema de esta EpC no son tanto los contenidos sino el planteamiento general de este conjunto de asignaturas, el propósito de formar la conciencia moral de los alumnos desde el Estado o el gobierno de turno.