dm_phot_2-15961499_1Una lectora de este blog nos ha reprochado que estemos contra el derecho a la sedación. Es evidente que este tema requiere aclaraciones porque acabarán acusándonos de buscar el sufrimiento de las personas.

Son tres los principios que todo médico debe seguir en la atención al final de la vida: no abandonar al paciente, librarle del dolor y evitarle pruebas diagnósticas y tratamientos inútiles. No existe inconveniente ético en que el paciente prefiera renunciar a un tratamiento agresivo, falleciendo por ello antes, al dejar que la enfermedad siga su curso natural. En el tratamiento del dolor y otros síntomas tampoco hay inconveniente ético en facilitar una sedación a la dosis correcta (es más, es un imperativo ético profesional el facilitarlo).  Otra cosa es una sedación en una dosis desproporcionada y con la intención de producir la muerte, como la nueva Ley de eutanasia encubierta permitirá (si no se cambia) al admitir actuaciones no conformes a la lex artis (normas de buena práctica médica) y eximir de responsabilidad al profesional por haberlas aplicado (art. 15). Por ello hay que trabajar seriamente, para que estas cuestiones sean retiradas de su texto legal definitivo.

María Alonso. Médico de Familia.